(Agencias)
El exoplaneta está a unos 40 años luz, tiene un tamaño similar al de la Tierra y podría permitir a los científicos estudiar por primera vez con gran detalle la composición de su atmósfera.
La posibilidad de encontrar un planeta parecido a la Tierra fuera del Sistema Solar volvió a cobrar fuerza con el estudio de Gliese 12 b, un exoplaneta ubicado a unos 40 años luz que se ha convertido en uno de los objetivos más interesantes de la astronomía moderna.
Aunque algunos titulares lo presentan como una “Nueva Tierra” con firmas químicas idénticas a las de nuestro planeta, los datos científicos disponibles son más cautelosos: todavía no se ha confirmado que Gliese 12 b tenga una atmósfera ni que su composición química sea idéntica a la terrestre. Lo que sí está confirmado es que posee características que lo hacen excepcionalmente atractivo para futuras investigaciones.
Gliese 12 b orbita una estrella enana roja denominada Gliese 12, en la constelación de Piscis. Completa una vuelta alrededor de su estrella cada 12.8 días y recibe aproximadamente 1.6 veces más energía que la Tierra recibe del Sol.
Su tamaño es comparable al de Venus y ligeramente inferior al de la Tierra. Precisamente estas características, combinadas con su relativa cercanía, permiten que los telescopios puedan estudiar con mayor precisión la luz que atraviesa su posible atmósfera.
Uno de los principales interrogantes es determinar si Gliese 12 b conserva una envoltura gaseosa.
Los científicos estiman que, si el planeta no tuviera atmósfera, su temperatura superficial podría rondar los 42 grados Celsius. Sin embargo, la presencia de gases atmosféricos podría modificar considerablemente esa temperatura.
El análisis de la atmósfera resulta fundamental porque determinadas moléculas absorben longitudes específicas de la luz. Estas señales pueden funcionar como una especie de huella química, permitiendo identificar gases presentes alrededor del planeta.
Es precisamente aquí donde surge el interés por compararlo con la Tierra: los investigadores podrían determinar si existen elementos y moléculas compatibles con condiciones potencialmente habitables.
Gliese 12 b destaca porque es uno de los exoplanetas templados de tamaño terrestre más cercanos conocidos hasta ahora y que puede observarse mediante el método de tránsito.
Cuando el planeta pasa frente a su estrella, bloquea una pequeña fracción de su luz. Al analizar esos cambios, los astrónomos pueden obtener información sobre su tamaño y, si cuenta con atmósfera, estudiar las señales químicas que deja el paso de la luz estelar a través de ella.
La investigación contó con observaciones de la misión TESS de la NASA y con instrumentos instalados en observatorios terrestres, entre ellos CARMENES y MuSCAT2.
El siguiente gran paso será observar Gliese 12 b con el telescopio espacial James Webb, capaz de analizar con enorme precisión la luz infrarroja.
Los científicos esperan determinar si existe una atmósfera y, en caso afirmativo, cuáles son sus principales componentes. La presencia de determinados gases podría ayudar a reconstruir la historia del planeta y conocer si alguna vez reunió condiciones favorables para la existencia de agua líquida.
El interés también radica en comparar este mundo con Venus y la Tierra. Los tres cuerpos tienen tamaños relativamente similares, pero evolucionaron de maneras radicalmente distintas. Gliese 12 b podría convertirse así en una pieza importante para comprender por qué algunos planetas terminan siendo habitables mientras otros se vuelven mundos extremos.
Por ahora, no existe evidencia de vida en Gliese 12 b. Tampoco se ha demostrado que su composición química sea idéntica a la de la Tierra.
Lo que existe es una oportunidad científica extraordinaria: estudiar un planeta rocoso relativamente cercano y determinar si posee una atmósfera capaz de sostener condiciones compatibles con la vida.
Más que una segunda Tierra confirmada, Gliese 12 b representa uno de los mejores laboratorios naturales para responder una de las grandes preguntas de la humanidad: si nuestro planeta es una excepción o si existen otros mundos capaces de reunir condiciones similares en algún lugar de la galaxia.






