agosto 21, 2026 |
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Un choque que cambió el rostro de una luna

(Agencias)

La apariencia extraña de Deimos, una de las dos pequeñas lunas de Marte, podría tener su origen en una gigantesca colisión ocurrida hace millones de años. Un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy plantea que un solo impacto de asteroide habría remodelado buena parte de la superficie de este cuerpo celeste, conocido por su característica forma irregular semejante a una papa.

Los investigadores utilizaron simulaciones computacionales de alta resolución y las compararon con imágenes obtenidas por la misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA), que realizó un sobrevuelo de Deimos en marzo de 2025 durante una maniobra gravitacional cerca de Marte.

El escenario que mejor coincide con las características observadas apunta a un asteroide de aproximadamente 320 metros de diámetro, que habría golpeado Deimos de manera oblicua, con un ángulo cercano a 45 grados y a una velocidad estimada de 8.2 kilómetros por segundo.

A pesar de la enorme energía liberada, el impacto no habría fragmentado completamente a Deimos. Por el contrario, las simulaciones indican que la luna pudo absorber y disipar parte de la energía debido a que su interior sería extremadamente poroso y débil.

El choque habría excavado una depresión de aproximadamente 10 kilómetros de ancho en la región del polo sur, al tiempo que lanzó grandes cantidades de material sobre otras zonas de la luna. Parte de esos restos habría vuelto a caer sobre Deimos y formado una capa global de regolito, es decir, polvo y fragmentos rocosos.

En algunos puntos, esa capa de material habría alcanzado espesores superiores a 200 metros, cubriendo antiguos cráteres y otras estructuras de la superficie. Esto ayudaría a explicar por qué Deimos presenta una apariencia mucho más lisa y uniforme que su hermana, Fobos, que está marcada por numerosos cráteres y surcos.

Los resultados también ofrecen información sobre la estructura interna de la luna marciana. Los científicos concluyeron que sus capas superiores son particularmente débiles y que el interior presenta una elevada porosidad.

Estas características hacen que Deimos se parezca físicamente a los llamados asteroides de tipo “pila de escombros”, cuerpos formados por fragmentos que permanecen unidos por la gravedad en lugar de constituir una estructura rocosa compacta.

Esto no significa que Deimos sea necesariamente un asteroide capturado. Su origen continúa siendo un tema abierto: también existe la posibilidad de que se haya formado a partir de material expulsado por antiguos impactos sobre Marte.

El sobrevuelo de Hera permitió observar Deimos con mayor detalle y proporcionó información que ayudó a poner a prueba la hipótesis del impacto.

Los investigadores consideran que el escenario propuesto explica simultáneamente la gran depresión del polo sur, la distribución del regolito y varias características brillantes observadas en la superficie.

Sin embargo, la hipótesis todavía deberá ser contrastada con futuras observaciones. La misión Martian Moons eXploration (MMX) de Japón está prevista para estudiar las lunas marcianas y podría aportar datos decisivos sobre la composición, estructura y origen de Deimos.

El estudio no demuestra que el impacto haya sido definitivamente el responsable de toda la apariencia actual de Deimos, pero ofrece una explicación que encaja con múltiples características observadas.

De confirmarse, un solo encuentro con un asteroide habría sido capaz de cambiar radicalmente el paisaje de una luna de apenas 12 kilómetros de diámetro, sin destruirla por completo.

Así, la peculiar “luna de papa” de Marte podría ser el resultado visible de una de las colisiones más violentas de su historia: un impacto capaz de lanzar material por toda su superficie y convertir un mundo rocoso y accidentado en el cuerpo relativamente liso y polvoriento que observamos actualmente.