Redacción El Monitor
La Gran Mancha Roja, ubicada en el planeta Júpiter, continúa siendo reconocida como la tormenta más grande del Sistema Solar y uno de los fenómenos atmosféricos más extremos conocidos por la ciencia.
Este gigantesco sistema de alta presión ha permanecido activo durante siglos, con registros que indican su existencia desde hace más de 300 años. Su estructura se caracteriza por un enorme remolino de gases que gira en sentido antihorario en la atmósfera del planeta.
De acuerdo con observaciones de misiones espaciales como Voyager y Juno de la NASA, la tormenta ha mostrado variaciones en su tamaño a lo largo del tiempo, con una tendencia a la reducción gradual, aunque mantiene dimensiones suficientes para superar el tamaño de la Tierra.
Los científicos han documentado vientos que alcanzan velocidades de entre 400 y 600 kilómetros por hora, lo que la convierte en un fenómeno de una potencia muy superior a cualquier huracán registrado en la Tierra.
A diferencia de los sistemas meteorológicos terrestres, la Gran Mancha Roja no se disipa por interacción con una superficie sólida, ya que se desarrolla en la atmósfera gaseosa de Júpiter, lo que le permite persistir durante siglos.
Este fenómeno sigue siendo objeto de estudio para comprender mejor la dinámica atmosférica de los planetas gigantes y los procesos físicos que mantienen activa una tormenta de estas dimensiones durante tanto tiempo.





