Claudia Zavala Mtz.
Sequías prolongadas, crecimiento urbano y contaminación agravan la crisis del agua en distintas regiones del país
México.- México atraviesa una crisis hídrica marcada por la escasez de agua, la sobreexplotación de acuíferos y la desigualdad en el acceso al recurso, además de problemas de calidad que impiden que toda el agua disponible sea completamente apta para consumo humano.
De acuerdo con especialistas y autoridades ambientales, una parte importante del agua distribuida en distintas regiones del país no es 100% potable, ya que requiere procesos de tratamiento adicional debido a la presencia de contaminantes de origen industrial, agrícola o urbano, lo que limita su consumo directo.
El país enfrenta niveles altos de estrés hídrico en gran parte del territorio, especialmente en el norte y centro, donde la disponibilidad del recurso es menor y la demanda continúa en aumento por el crecimiento poblacional y la expansión urbana.
Las sequías recurrentes y la disminución de las precipitaciones han agravado el panorama en los últimos años, mientras que sistemas como el Valle de México dependen en gran medida de fuentes externas y de acuíferos sobreexplotados, lo que incrementa el riesgo de desabasto.
En el sector agrícola, que concentra la mayor parte del consumo de agua en México, productores han reportado afectaciones en cultivos por la falta de riego suficiente, lo que repercute en la economía rural y la seguridad alimentaria.
Otro factor crítico es la contaminación de ríos y mantos acuíferos, que reduce la disponibilidad de agua limpia y obliga a ampliar los procesos de potabilización. En diversas regiones, el suministro que llega a los hogares no cumple de manera constante con estándares óptimos de potabilidad sin tratamiento adicional.
Especialistas advierten además que la sobreexplotación de acuíferos ha provocado hundimientos en varias zonas del país, así como una disminución progresiva de reservas subterráneas que tardan décadas en recuperarse.
La desigualdad en el acceso al agua sigue siendo uno de los principales retos. Mientras algunas zonas urbanas cuentan con suministro continuo, comunidades rurales enfrentan tandeos, escasez o dependencia de fuentes no seguras.
Aunque las autoridades han impulsado programas de modernización hidráulica, tecnificación del riego y campañas de ahorro, expertos consideran que estas medidas aún son insuficientes frente a la magnitud de la crisis.
La crisis hídrica en México se perfila como uno de los mayores desafíos ambientales y sociales del país, al estar directamente vinculada con la salud pública, el desarrollo económico y la calidad de vida de la población.





