Redacción El Monitor
Toluca, México. La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) reafirmó este derecho como un pilar indispensable para la democracia y la transformación social.
En el marco del Día de la Libertad de Expresión, autoridades universitarias y miembros del gremio periodístico llamaron a mantener una vigilancia permanente ante los riesgos actuales que amenazan al ejercicio informativo.
Tras una guardia de honor en el Monumento a la Libertad de Expresión de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, María Fernanda Valdés Figueroa, directora general de Comunicación Social Universitaria, destacó que la libre manifestación de ideas es una condición que posibilita el diálogo, el disenso informado y la construcción de acuerdos. Asimismo, señaló que la gestión de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado asume las libertades de expresión y pensamiento como principios esenciales de la vida institucional y de la misión educativa de la UAEMéx.

El legado de las mujeres en el espacio público
Acompañada por la académica Graciela Cruz Jiménez, promotora de la obra conmemorativa, Valdés Figueroa resaltó el valor histórico del monumento, nacido del impulso de mujeres que abrieron camino en la vida pública y enfrentaron obstáculos para hacer escuchar su voz. Este legado, afirmó, enriquece el debate actual y recuerda la importancia de un periodismo comprometido con la verdad.
Por su parte, reconoció la labor de las y los periodistas en un contexto cada vez más complejo, donde la búsqueda rigurosa de los hechos, la verificación y el compromiso ético resultan fundamentales para garantizar el derecho de la sociedad a estar informada.
Durante el acto, al que también asistió la directora de la Facultad, Martha Isabel Ángeles Constantino, se recordó que la escultura fue creada en 1992 por Ernesto Mallard Arano a iniciativa de la entonces Asociación de Profesionales de la Comunicación del Estado de México.
Al respecto, Graciela Cruz Jiménez advirtió que la defensa de este derecho exige atención constante por parte del Estado, la sociedad y los medios, ante los riesgos contemporáneos que debilitan la responsabilidad ética y dificultan el discernimiento de la información. Concluyó que los desafíos actuales exigen tanto de periodistas que expliquen la realidad, como de académicos que la estudien desde una perspectiva crítica.





