La operación permitió rescatar a 14 víctimas y detener a Ruth Ávila Soriano, conocida como “Baby Ruth”, señalada como presunta líder de la organización.
Redacción El Monitor
Puerto Vallarta, Jalisco.– Una investigación federal que incluyó labores de inteligencia y seguimiento permitió descubrir una presunta red de trata de personas con fines de explotación sexual que operaba en Puerto Vallarta, Jalisco, y que habría utilizado servicios de spa como fachada para contactar a sus clientes.
De acuerdo con información difundida por la Fiscalía General de la República (FGR), las acciones fueron encabezadas por el Ministerio Público Federal y la Fiscalía Especializada en materia de trata de personas, luego de meses de investigación sobre las actividades de la presunta organización criminal.
Las autoridades ubicaron un inmueble en la colonia Díaz Ordaz, donde se llevó a cabo la intervención que permitió detener a la señalada y poner a salvo a las víctimas.
Una fachada para captar clientes
Las indagatorias apuntaron a que la organización presuntamente utilizaba servicios relacionados con tratamientos de spa para establecer contacto con clientes, principalmente extranjeros, aunque también habría atendido a personas de nacionalidad mexicana.
El esquema habría facilitado las actividades de explotación sexual en uno de los principales destinos turísticos de Jalisco, donde la presencia de visitantes nacionales e internacionales representa un importante movimiento económico.
La investigación permitió identificar el inmueble relacionado con las actividades ilícitas y desplegar las acciones necesarias para intervenir en el lugar.
“Baby Ruth”, bajo proceso judicial
Como medida cautelar, se le impuso prisión preventiva y se estableció un plazo de cuatro meses para el desarrollo de la investigación complementaria.
Además de la detención de la presunta líder, las autoridades realizaron cateos en otros tres domicilios relacionados con el caso, dos de los cuales fueron asegurados por su posible vínculo con los hechos investigados.
El caso puso nuevamente en evidencia los mecanismos utilizados por redes de trata para operar en destinos turísticos y la importancia de las investigaciones de inteligencia para identificar y desarticular estructuras dedicadas a la explotación de personas.






