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noviembre 3, 2026 |
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Ucrania enfrenta una crisis de infecciones en soldados heridos; aplican protocolos de descontaminación

La transformación del campo de batalla en Ucrania ha provocado una emergencia médica que va más allá de las lesiones ocasionadas por los explosivos. La presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en las heridas de los combatientes ha obligado a especialistas a implementar nuevas medidas para evitar complicaciones que pueden terminar en amputaciones o incluso la muerte.

Redacción El Monitor

De acuerdo con información publicada por The New York Times, entre 30 y 40 por ciento de los soldados heridos que llegan a los hospitales presentan infecciones graves, muchas de ellas provocadas por microorganismos difíciles de combatir con los medicamentos disponibles.

Las lesiones causadas por drones y municiones explosivas representan un desafío adicional para los equipos médicos, pues las detonaciones introducen tierra, fragmentos y residuos en los tejidos afectados. A esto se suman los prolongados tiempos de evacuación, que pueden extenderse durante días o semanas antes de que los pacientes reciban atención hospitalaria.

Ante este panorama, especialistas impulsaron un programa de descontaminación que busca reducir la presencia de bacterias antes de que los soldados ingresen a los hospitales.La iniciativa comenzó en septiembre con una instalación médica ubicada en las inmediaciones de un hospital del centro de Ucrania. En este espacio, los combatientes son despojados de sus uniformes y vendajes contaminados, reciben limpieza con agua y soluciones antisépticas, y posteriormente son trasladados a una zona estéril para continuar con su atención.

La estrategia retoma procedimientos utilizados para atender a personas expuestas a agentes biológicos peligrosos. Su aplicación en el contexto militar busca contener la propagación de microorganismos resistentes y disminuir el riesgo de que otros pacientes resulten afectados.Hailie Uren, farmacóloga clínica y especialista en medicina de desastres, promovió la implementación de estos protocolos con el respaldo de las autoridades sanitarias y militares ucranianas.

La preocupación no es menor. Los médicos han documentado casos en los que las infecciones avanzan hasta los huesos y tejidos profundos, lo que dificulta el tratamiento. Cuando los antibióticos dejan de ser efectivos, retirar el tejido afectado o amputar una extremidad puede convertirse en la única alternativa para controlar el problema.

Primeros resultados generan expectativas

El equipo médico ha atendido alrededor de 150 soldados mediante el procedimiento de descontaminación. Para evaluar su efectividad, se realizan pruebas microbiológicas al ingreso de los pacientes y durante los días posteriores, además de monitorear signos vitales y posibles indicios de sepsis.

Uno de los casos documentados mostró resultados alentadores: un combatiente llegó con presencia de Acinetobacter baumannii, una bacteria que puede presentar resistencia a diversos antibióticos. Después del proceso de limpieza, las muestras tomadas en los días siguientes no detectaron nuevamente el microorganismo.

Aunque los resultados iniciales son prometedores, los especialistas continúan evaluando el alcance de la intervención. El proyecto contempla instalar unidades similares en otros hospitales y ampliar las medidas preventivas para que comiencen desde el momento en que ocurre una lesión.

La crisis también representa una preocupación para otros países europeos, debido a que las bacterias resistentes pueden propagarse a través de los sistemas hospitalarios y poner en riesgo a pacientes que no están relacionados con el conflicto armado.

El desafío para Ucrania consiste ahora en evitar que las heridas de guerra se conviertan en focos de infecciones difíciles de controlar, en un escenario donde la atención médica enfrenta limitaciones de tiempo, recursos y medicamentos.

La transformación del campo de batalla en Ucrania ha provocado una emergencia médica que va más allá de las lesiones ocasionadas por los explosivos. La presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en las heridas de los combatientes ha obligado a especialistas a implementar nuevas medidas para evitar complicaciones que pueden terminar en amputaciones o incluso la muerte.