Las lesiones pueden provocar fracturas, discapacidad y pérdida de independencia; llaman a reforzar la prevención en los hogares.
Redacción El Monitor
Toluca, México.– Las caídas representan un riesgo importante para la salud de las personas adultas mayores, pues aproximadamente 28 por ciento de quienes superan los 65 años ha experimentado al menos un accidente de este tipo, situación que puede derivar en fracturas, discapacidad y pérdida de autonomía.
Así lo advirtió la diputada Jennifer González, presidenta de la Comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social del Congreso mexiquense, quien durante la presentación de su Segundo Informe Legislativo destacó la importancia de fortalecer las acciones de prevención y atención médica dirigidas a este sector de la población.
La legisladora también informó que participa en los trabajos para integrar la nueva Ley de Salud del Estado de México, cuyo contenido contempla garantizar la protección y el acceso a servicios sanitarios para las personas adultas mayores, consideradas dentro de este grupo a partir de los 60 años.
Explicó que las mujeres presentan una mayor incidencia de caídas, situación relacionada, entre otros factores, con la sarcopenia, padecimiento caracterizado por la disminución progresiva de la masa y fuerza muscular. Este proceso comienza desde edades tempranas y puede acelerarse después de los 60 o 70 años, especialmente tras la menopausia.

Advirtió que buena parte de los accidentes ocurre dentro de las viviendas, donde condiciones como pisos mojados, iluminación insuficiente, alfombras sueltas, cables atravesados y escaleras sin pasamanos aumentan las posibilidades de sufrir una caída.
A estos riesgos se agregan problemas de visión, osteoporosis, diabetes, enfermedades neurológicas, alteraciones del equilibrio y determinados tratamientos farmacológicos que pueden afectar la estabilidad de las personas mayores.
Las consecuencias van desde golpes, heridas y esguinces hasta fracturas de cadera, muñeca, brazos y pelvis. En los casos más delicados pueden presentarse traumatismos craneales y hemorragias internas.
González también alertó sobre el llamado síndrome postcaída, una condición en la que el temor a sufrir otro accidente provoca que las personas reduzcan sus actividades y movilidad, lo que favorece el deterioro físico y la pérdida de confianza para desenvolverse de manera independiente.
Ante este panorama, recomendó mantener actividad física de manera regular, realizar adecuaciones en los espacios domésticos y acudir a revisiones médicas para identificar oportunamente los factores que incrementan el riesgo.
Finalmente, señaló que cualquier caída debe ser evaluada por personal médico, particularmente cuando existe dolor intenso, dificultad para caminar o cambios en el estado de alerta, ya que una atención oportuna puede evitar complicaciones mayores.






