La sonda MMX buscará recolectar al menos 10 gramos de material de Fobos y regresarlos a la Tierra en 2031; la misión pretende resolver cómo se formaron los satélites del planeta rojo
(Agencias)
Japón puso en marcha una ambiciosa misión espacial que podría marcar un hito en la exploración del sistema solar. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzó la sonda Martian Moons eXploration (MMX), cuyo objetivo es estudiar las dos lunas de Marte y recolectar muestras de la superficie de Fobos para trasladarlas a la Tierra.
El lanzamiento se realizó desde el Centro Espacial de Tanegashima, en el sur de Japón, a bordo de un cohete H3. La nave inició así un viaje de aproximadamente cinco años, con llegada al sistema marciano prevista para 2027 y retorno de las muestras en 2031. La JAXA confirmó que las primeras operaciones críticas posteriores al despegue concluyeron satisfactoriamente.
La misión tiene como principal objetivo recuperar al menos 10 gramos de suelo, polvo y fragmentos rocosos de Fobos, la luna más grande y cercana a Marte. La recolección está prevista para 2030, después de que la sonda realice observaciones detalladas de los dos satélites naturales del planeta rojo.
Uno de los principales interrogantes que busca resolver la misión es cómo se formaron Fobos y Deimos. Una hipótesis científica plantea que ambos cuerpos son asteroides que quedaron atrapados por la gravedad de Marte; otra sostiene que se originaron a partir de los restos expulsados al espacio tras una colisión de gran magnitud contra el planeta.
El análisis directo de las muestras podría aportar evidencias para determinar cuál de estas explicaciones se aproxima más a la realidad y ayudar a reconstruir la evolución del sistema marciano.
Además, el estudio de estos cuerpos celestes podría ofrecer información sobre la circulación de materiales en el sistema solar y los procesos que contribuyeron a la formación de los planetas terrestres.
Aunque el proyecto está encabezado por Japón, cuenta con la participación de la NASA y de organismos espaciales de Francia, Alemania y Europa. Entre sus componentes destaca un pequeño vehículo explorador desarrollado por Francia y Alemania, diseñado para estudiar el terreno de Fobos y contribuir a las operaciones de exploración.
La misión también representa un desafío tecnológico: la nave deberá operar durante años a grandes distancias de la Tierra, donde las comunicaciones pueden experimentar retrasos de decenas de minutos, y realizar maniobras de aproximación y recolección en un entorno gravitacional muy distinto al terrestre.
Si el proyecto concluye con éxito, Japón se convertirá en el primer país en traer muestras de una de las lunas de Marte. Los resultados podrían ampliar el conocimiento sobre el origen de estos satélites y sentar las bases tecnológicas para futuras misiones de exploración del planeta rojo.
La misión MMX forma parte de una nueva etapa de competencia y cooperación internacional en la exploración espacial, en la que distintas agencias buscan recuperar material de otros cuerpos celestes para estudiarlo en laboratorios terrestres.






