Los vientos extremos y el intenso calor alteran la forma de WASP-17b, un gigante gaseoso que desafía la imagen tradicional de los mundos extraterrestres
(Agencias)
El telescopio espacial James Webb permitió a los astrónomos revelar que la atmósfera de un planeta situado a unos mil 300 años luz de la Tierra presenta una forma asimétrica, con uno de sus lados más extendido que el otro, debido a las condiciones extremas que prevalecen en ese mundo.
El planeta, identificado como WASP-17b, es un gigante gaseoso conocido como Júpiter caliente, debido a que orbita muy cerca de su estrella y alcanza temperaturas elevadas. El hallazgo, difundido el 14 de octubre de 2026, ofrece nuevas pistas sobre la manera en que el calor y los vientos modifican las atmósferas de los planetas fuera del Sistema Solar.
La investigación fue encabezada por especialistas de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, y la Universidad de Bristol, en Reino Unido. El equipo utilizó observaciones del James Webb para aplicar una técnica denominada transmission strings, diseñada para estudiar con mayor precisión los contornos atmosféricos de los exoplanetas.
A diferencia de las representaciones convencionales, que suelen mostrar estos mundos con formas regulares, los resultados indican que la atmósfera de WASP-17b no es completamente simétrica. Uno de sus lados se extiende más, una característica que los investigadores relacionan con los intensos vientos ecuatoriales que redistribuyen el calor entre las regiones iluminadas y las que permanecen en oscuridad.
WASP-17b destaca por sus dimensiones y su composición. Tiene un volumen superior a siete veces el de Júpiter, aunque su masa es inferior a la mitad de la del planeta más grande del Sistema Solar. Su atmósfera está compuesta principalmente de hidrógeno y helio, con indicios de vapor de agua y otras sustancias.
Su proximidad a la estrella hace que complete una órbita en aproximadamente 3.7 días terrestres. Estas condiciones lo convierten en un objetivo relevante para estudiar cómo circula la energía en las atmósferas de los gigantes gaseosos y cómo las temperaturas extremas influyen en su estructura.
El descubrimiento también demuestra el potencial del James Webb para investigar fenómenos que no pueden apreciarse mediante fotografías convencionales. A través del análisis de la luz estelar que atraviesa la atmósfera durante el tránsito del planeta, los científicos pueden identificar propiedades físicas y químicas de estos mundos distantes.
Los resultados, publicados en la revista científica Nature Astronomy, abren nuevas posibilidades para elaborar mapas atmosféricos más detallados y comprender mejor la diversidad de los exoplanetas. También plantean interrogantes sobre cuántos otros mundos presentan estructuras atmosféricas irregulares que hasta ahora habían pasado inadvertidas.
Aunque WASP-17b se encuentra demasiado lejos para ser visitado con la tecnología actual, su estudio permite ampliar el conocimiento sobre los procesos físicos que gobiernan los planetas fuera del Sistema Solar y ayuda a perfeccionar los modelos utilizados para interpretar sus condiciones ambientales.






