(Agencias)
El radiotelescopio chino FAST, considerado el mayor radiotelescopio de plato único del mundo, detectó una estrecha señal de radio procedente de la dirección del sistema planetario K2-155, situado a unos 238 años luz de la Tierra. El hallazgo despertó interés entre investigadores de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aunque no existe evidencia de que la señal haya sido producida por una civilización alienígena.
La señal, identificada como NBS 260108, fue registrada originalmente en 2021 y posteriormente localizada mediante un nuevo sistema de análisis basado en aprendizaje automático. El método permitió revisar observaciones de 33 sistemas planetarios y reducir más de 139 mil candidatos a un pequeño número de señales que requerían un análisis más detallado.
Lo que llamó especialmente la atención de los científicos fue que NBS 260108 era una señal muy estrecha en frecuencia y mostraba un ligero desplazamiento con el paso del tiempo. Estas características pueden ser compatibles con una tecnofirma, es decir, una señal que potencialmente podría tener un origen tecnológico. Además, durante la observación apareció únicamente en el haz del FAST dirigido hacia K2-155.
El sistema resulta particularmente interesante porque alberga varios planetas, entre ellos K2-155 d, una supertierra que tiene un radio cercano a 1.9 veces el terrestre y completa una órbita alrededor de su estrella cada 40.7 días, según el catálogo de exoplanetas de la NASA.
Sin embargo, los investigadores han advertido que la señal no puede atribuirse directamente a K2-155 d. Que un radiotelescopio detecte una señal desde la dirección de un planeta significa que ésta apareció en esa región del cielo, pero no demuestra que haya sido emitida por el planeta.
Además, existen elementos que apuntan hacia una explicación mucho menos extraordinaria. La señal fue considerablemente más intensa en una de las dos polarizaciones utilizadas por el radiotelescopio y se encontraron señales similares, en frecuencias cercanas, durante las observaciones de otros tres sistemas estelares. Estos patrones son compatibles con interferencia de origen terrestre o instrumental.
El estudio correspondiente fue publicado en The Astronomical Journal el 27 de agosto de 2026, bajo el título A Wavelet-integrated Search Pipeline for Narrowband Technosignatures in FAST Observations of 33 Exoplanet Systems. Los propios investigadores consideran que el origen de la señal permanece sin determinar y que la evidencia disponible favorece, por ahora, una explicación relacionada con interferencias.
Así, aunque el hallazgo representa un nuevo objetivo para la búsqueda científica de tecnofirmas, no se trata de una confirmación de vida extraterrestre ni de un mensaje enviado desde K2-155 d. Para llegar a una conclusión de ese alcance sería necesario detectar nuevamente la señal, confirmar que procede de una fuente astronómica y descartar de manera convincente cualquier origen terrestre.
El episodio demuestra, no obstante, cómo los nuevos métodos de inteligencia artificial y los grandes radiotelescopios están permitiendo revisar enormes cantidades de datos en busca de señales que podrían pasar inadvertidas con los métodos tradicionales. Por ahora, K2-155 sigue siendo una señal intrigante, pero no una llamada confirmada de otra civilización.






