Claudia Zavala Martínez
Estado de México.- Recibos de electricidad que pasan de unos cientos a varios miles de pesos, consumos que no parecen corresponder con los hábitos del hogar y usuarios que aseguran no obtener una explicación satisfactoria al acudir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) forman parte de las quejas que se repiten entre consumidores.
El problema adquiere mayor dimensión cuando el usuario asegura que, después de solicitar una revisión, la respuesta que recibe es que debe revisar por su cuenta la instalación eléctrica o contratar a un electricista particular. En testimonios publicados en foros de consumidores, algunas personas relatan precisamente esa situación: reportaron un incremento que consideraban injustificado y aseguran que personal de atención les indicó que el problema podía encontrarse dentro de su domicilio.
Uno de esos testimonios, publicado en 2025, relata que una familia había reportado en varias ocasiones un supuesto consumo excesivo. De acuerdo con el usuario, trabajadores de CFE señalaron posibles fugas eléctricas y le indicaron que debía recurrir a un electricista externo. Finalmente, asegura, un técnico realizó una revisión de varias horas y cobró 15 mil pesos por trabajos de cableado, después de lo cual el consumo comenzó a disminuir. El relato es un testimonio individual y no constituye una comprobación de que la CFE haya actuado de manera irregular.
Otros consumidores han descrito incrementos todavía más abruptos. En una publicación de 2024, un usuario afirmó que habitualmente pagaba alrededor de 450 pesos, pero recibió un recibo por 3 mil 71 pesos. Según su relato, después de comunicarse con CFE le informaron que el consumo se había normalizado, aunque el cobro elevado permanecía en el recibo.
Este tipo de testimonios refleja una de las principales dificultades para los usuarios: determinar si el aumento corresponde a un mayor consumo, a una falla dentro de la vivienda, a la lectura del medidor, a la tarifa aplicada o a un problema de facturación.
La propia CFE establece que los consumidores tienen derecho a solicitar la revisión del sistema de medición y de las instalaciones eléctricas. La Comisión señala que la primera revisión durante un periodo de 12 meses es gratuita para usuarios de suministro básico; si el medidor funciona correctamente, pueden aplicarse cargos en determinadas revisiones posteriores.
También existe un trámite específico para los casos en que el consumidor considera que recibió un cobro excesivo. La CFE señala que la inconformidad puede presentarse por internet, mediante el 071 o en un Centro de Atención a Clientes y que el trámite no tiene costo.
De acuerdo con la información oficial de Ventanilla Energía, la CFE tiene un plazo máximo de dos meses para resolver este tipo de inconformidades. Si determina que el reclamo procede, debe corregir el recibo y notificar al usuario.
Sin embargo, para los consumidores el proceso puede convertirse en un recorrido entre llamadas, reportes y revisiones. La inconformidad aumenta cuando aseguran que no reciben una explicación clara sobre qué originó el incremento o cuando se les pide que contraten por su cuenta a un especialista para revisar la instalación interna.
La diferencia entre una falla dentro del domicilio y un problema relacionado con la medición es fundamental. Un desperfecto en la instalación eléctrica de una vivienda puede generar un consumo mayor y requerir la intervención de un electricista particular; pero la revisión del sistema de medición también forma parte de los mecanismos que CFE contempla para atender las inconformidades de sus usuarios.
En sus condiciones de atención al usuario, CFE establece además obligaciones relacionadas con la atención de quejas y discrepancias. El documento señala que deben atenderse situaciones relacionadas con deficiencias en el servicio, aplazamientos o negativas de atención no justificadas, así como discrepancias entre el servicio comprometido y el ofrecido.
Para el consumidor, el primer dato que debe revisarse no es solamente la cantidad en pesos, sino los kilowatts-hora registrados. Comparar varios recibos permite saber si realmente aumentó el consumo o si el salto económico está acompañado de una modificación en la tarifa o en otros elementos de la facturación.
También es necesario verificar las lecturas inicial y final, el periodo facturado y la tarifa correspondiente. En algunos hogares, un incremento sostenido puede llevar a cambios que elevan considerablemente el costo del servicio, mientras que una variación repentina puede justificar una solicitud de revisión.
El malestar de los usuarios también se relaciona con el costo adicional que puede representar buscar una solución. Cuando una familia debe pagar a un electricista particular para revisar cableado, conexiones o posibles fugas, el problema deja de ser únicamente el monto del recibo y se convierte en un gasto adicional para determinar qué está provocando el consumo.
Por ello, los testimonios de consumidores deben analizarse caso por caso. Que una persona reciba un recibo elevado no demuestra por sí mismo que CFE haya cometido un error; pero tampoco elimina el derecho del usuario a solicitar una explicación, revisar el medidor y presentar una inconformidad cuando considere que el cobro no corresponde con su consumo.
El tema cobra relevancia porque la electricidad representa un gasto indispensable para las familias. Un recibo inesperadamente elevado puede alterar el presupuesto destinado a alimentos, transporte, medicamentos, educación u otros servicios básicos.
Mientras los usuarios piden mayor claridad y atención cuando detectan consumos fuera de lo habitual, CFE mantiene mecanismos formales para presentar inconformidades y solicitar revisiones. El reto para los consumidores es obtener una respuesta verificable que permita establecer si el origen del cobro está en el consumo real, en la instalación doméstica, en la medición o en la facturación.
En ese punto se encuentra la principal demanda de quienes cuestionan sus recibos: no sólo saber cuánto deben pagar, sino conocer por qué aumentó el consumo y quién debe hacerse cargo de revisar el origen de la anomalía.






