Claudia Zavala Martínez
Durante las celebraciones patrias, el uso de fuegos artificiales y cohetes representa una fuente de estrés para los animales de compañía, particularmente para los perros, cuya capacidad auditiva es mucho más sensible que la de las personas.
Los estruendos repentinos pueden provocar en los perros miedo, ansiedad y desorientación. Algunos animales reaccionan escondiéndose, temblando, ladrando o intentando escapar de sus hogares, mientras que otros pueden presentar conductas inusuales derivadas del estrés.
El problema se debe, en parte, a que los perros perciben sonidos con mayor intensidad y a una frecuencia más amplia que los seres humanos. Además, no pueden identificar el origen de las explosiones, por lo que los ruidos inesperados pueden ser interpretados como una amenaza.
Durante una noche con pirotecnia, algunos perros pueden intentar huir por puertas, ventanas o patios. Esto incrementa el riesgo de extravío, accidentes de tránsito e incluso lesiones, especialmente cuando el animal corre de manera descontrolada.
Especialistas en bienestar animal recomiendan mantener a los perros dentro de casa durante los periodos de mayor actividad pirotécnica, cerrar puertas y ventanas y habilitar un espacio tranquilo donde puedan permanecer acompañados. También puede ayudar mantener un ambiente con música o ruido constante para disminuir la percepción de las explosiones.
Los propietarios deben evitar castigar al animal si presenta miedo o conductas inusuales. En casos de ansiedad intensa, se recomienda consultar previamente con un médico veterinario para determinar las medidas adecuadas y evitar administrar medicamentos por cuenta propia.
El bienestar de los animales también forma parte de las celebraciones responsables. Reducir el uso de pirotecnia sonora y tomar medidas preventivas puede disminuir los efectos que los estruendos tienen sobre perros y otros animales domésticos.






