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octubre 15, 2026 |
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Prestamistas fraudulentos: el dinero urgente que puede convertirse en una pesadilla en Edomex

Claudia Zavala Martínez

En el Estado de México, miles de usuarios han acudido a las autoridades para reclamar operaciones financieras que consideran irregulares. Detrás de una parte de estos casos se encuentra un problema que crece al ritmo de la necesidad de dinero: créditos falsos, suplantación de financieras, aplicaciones “montadeudas” y supuestos préstamos que terminan en pérdida de dinero, robo de información o acoso.

La urgencia económica puede convertir una oferta aparentemente atractiva en una trampa.

“Crédito inmediato”, “sin Buró”, “sin aval”, “aprobación garantizada” o “dinero el mismo día” son algunas de las frases utilizadas para atraer a personas que necesitan recursos con rapidez. El problema aparece cuando el supuesto prestamista exige un depósito previo para liberar el dinero o comienza a pedir información personal y bancaria.

En el Estado de México, las cifras muestran que el problema no es menor.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) atendió 18 mil 73 reclamaciones de mexiquenses entre enero y julio de 2026, cifra que representó un incremento de 11.3% respecto del mismo periodo del año anterior. La entidad concentró 11.3% de las reclamaciones registradas a nivel nacional.

Pero hay un dato todavía más preocupante: 29.7% de las reclamaciones presentadas en el Estado de México estuvo relacionado con un posible fraude, principalmente por consumos no reconocidos y transferencias electrónicas no reconocidas.

Ecatepec, Nezahualcóyotl y Toluca concentran más reclamaciones

La problemática tampoco se distribuye de manera uniforme.

Entre enero y julio de 2026, Ecatepec concentró 8.6% de las reclamaciones, seguido de Nezahualcóyotl, con 7.6%, y Toluca, con 6.8%.

Estos números no significan necesariamente que en esos municipios exista una mayor incidencia de todos los tipos de fraude, pero sí muestran dónde se concentra una parte importante de las personas que acudieron a CONDUSEF en busca de atención.

El panorama ya era preocupante durante 2025. En ese año se registraron 26 mil 231 reclamaciones en el Estado de México y se recuperaron 118.9 millones de pesos en favor de los usuarios cuyas reclamaciones concluyeron. El monto total reclamado alcanzó 4 mil 63.9 millones de pesos.

El préstamo que nunca llega

Uno de los mecanismos más sencillos utilizados por los defraudadores consiste en ofrecer un préstamo aparentemente autorizado.

La víctima proporciona sus datos, recibe la supuesta aprobación y posteriormente se le informa que debe cubrir una comisión, seguro, fianza, gastos de apertura o algún otro concepto antes de recibir el dinero.

El depósito se realiza.

El crédito nunca llega.

Después, el número telefónico deja de contestar o la página desaparece.

La CONDUSEF ha insistido en que no debe entregarse dinero por adelantado para obtener un crédito y recomienda comprobar directamente que la institución financiera se encuentre registrada y que los datos de contacto coincidan con los oficiales.

El fraude también puede llevar el nombre de una empresa real

Otra modalidad consiste en utilizar ilegalmente la identidad de instituciones financieras legítimas.

El delincuente puede copiar el nombre, logotipo, documentos e incluso elementos de una página oficial para hacer creer al usuario que está tratando con una empresa establecida.

El fenómeno continúa vigente: tan sólo durante julio de 2026, CONDUSEF informó que 11 instituciones financieras debidamente constituidas e inscritas en el SIPRES reportaron la suplantación de su identidad.

Esto significa que encontrar el nombre de una empresa en internet no es suficiente.

El usuario debe comprobar que el teléfono, domicilio, página y datos de la persona que ofrece el crédito coincidan con los registros oficiales.

Las aplicaciones que convierten una deuda en acoso

El problema adquiere otra dimensión cuando el préstamo se solicita mediante aplicaciones móviles.

Los llamados “montadeudas” ofrecen pequeñas cantidades de dinero con trámites aparentemente sencillos. El riesgo comienza cuando el usuario concede permisos para acceder a información almacenada en el teléfono.

Cuando llega el momento del cobro, algunas de estas aplicaciones han sido señaladas por recurrir a prácticas de intimidación, amenazas y hostigamiento.

La propia CONDUSEF ha advertido sobre los riesgos asociados con créditos obtenidos a través de plataformas digitales y la importancia de revisar las condiciones antes de aceptar un préstamo.

En estos casos, la deuda deja de ser únicamente financiera.

Puede convertirse en un problema de privacidad.

Los testimonios que rara vez llegan a las estadísticas

Detrás de cada reclamación existe una historia.

Está la persona que pidió dinero para cubrir una emergencia médica; quien necesitaba pagar la renta; el trabajador que buscaba resolver un problema familiar; la madre que recurrió a una aplicación para cubrir gastos escolares; o el pequeño comerciante que necesitaba capital para continuar operando.

No todos denuncian.

Algunos sienten vergüenza por haber sido engañados. Otros consideran que recuperar su dinero será imposible. También existen víctimas que prefieren no acudir a las autoridades porque los responsables continúan enviando mensajes o realizando llamadas intimidatorias.

Por eso, las cifras oficiales no necesariamente representan la totalidad del problema.

CONDUSEF registra reclamaciones relacionadas con posibles fraudes, pero un fraude cometido por un supuesto prestamista puede no llegar a esta instancia si se trató de una persona o plataforma que no es una institución financiera regulada.

En consecuencia, para conocer la dimensión completa del fenómeno también resulta necesario revisar las denuncias presentadas ante las fiscalías y las autoridades de seguridad.

El problema no es solamente cuánto dinero se pierde

Un fraude de crédito puede generar daños que van más allá del monto entregado.

Una víctima puede proporcionar fotografía de su identificación, comprobante de domicilio, número telefónico, información bancaria, fotografías, contactos o datos laborales.

La información puede utilizarse posteriormente para otros intentos de fraude o suplantación de identidad.

En el caso de las aplicaciones, el riesgo puede ser todavía mayor debido a los permisos concedidos al instalar el programa.

Por ello, el consejo no debe reducirse a “no deposites dinero”.

La recomendación debe ser más amplia:

No entregues dinero, documentos ni información financiera hasta comprobar quién está detrás del préstamo.

¿Cómo identificar una posible estafa?

Hay señales que deberían detener inmediatamente cualquier operación:

1. Te piden dinero antes de entregarte el crédito.

2. Prometen un préstamo prácticamente garantizado.

3. Aseguran que no importa tu historial crediticio.

4. Te presionan para decidir inmediatamente.

5. El contacto se realiza exclusivamente por WhatsApp o redes sociales.

6. Solicitan transferencias a cuentas personales.

7. Utilizan el nombre de una institución financiera, pero los teléfonos o domicilios no coinciden.

8. Te piden instalar una aplicación que solicita acceso a contactos, fotografías u otra información innecesaria.

9. Solicitan fotografías de documentos personales sin explicar claramente para qué serán utilizados.

10. Te cobran una comisión para “liberar” el crédito.

Cinco minutos para verificar pueden evitar miles de pesos perdidos

Antes de aceptar cualquier préstamo, el usuario puede consultar el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES) de CONDUSEF y comprobar que la institución esté registrada.

También debe verificar directamente los canales oficiales de la empresa.

No debe confiar únicamente en un anuncio encontrado en Facebook, TikTok, Instagram, WhatsApp o cualquier otra red social.

Y existe una regla particularmente importante:

una institución financiera seria no necesita convencerte mediante amenazas, urgencia o presión para que entregues dinero antes de recibir un crédito.

Un problema que crece con la necesidad

Las cifras del Estado de México muestran que el fraude financiero ya representa una preocupación relevante.

En 2025, 28.2% de las reclamaciones recibidas por CONDUSEF en la entidad estuvo relacionado con un posible fraude. En los primeros siete meses de 2026, la proporción aumentó a 29.7%.

Y mientras más difícil resulta para una familia acceder a recursos formales, mayor puede ser la tentación de recurrir a quien promete dinero inmediato.

Ahí está el verdadero negocio para los defraudadores: no venden solamente un préstamo; venden la esperanza de resolver una emergencia.

La prevención, por ello, empieza antes de aceptar el dinero.

Antes de firmar, transferir, descargar una aplicación o entregar una identificación, el usuario debe detenerse y verificar.

Porque cuando el supuesto prestamista pide dinero para prestar dinero, la señal de alerta ya está encendida.