agosto 24, 2026 |
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AIFA no desahoga al AICM y enfrenta una demanda internacional marginal

Redacción El Monitor

Estado de México.- El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) continúa sin cumplir plenamente una de las principales funciones para las que fue construido: contribuir a reducir la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Los datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) correspondientes al primer semestre de 2026 muestran una marcada diferencia en el volumen de pasajeros movilizados por ambas terminales. Mientras el AICM atendió más de 13 millones de pasajeros nacionales, el AIFA registró apenas 3.4 millones, una cifra considerablemente menor frente al flujo de la principal terminal aérea de la capital.

La brecha resulta todavía más evidente en el tráfico internacional. Entre enero y junio de 2026, el AICM movilizó más de 8.6 millones de pasajeros internacionales, mientras que el AIFA registró alrededor de 181 mil 400.

Con estas cifras, el Felipe Ángeles captó aproximadamente 2.1 por ciento del tráfico internacional que movilizó el AICM durante el periodo, lo que evidencia que la transferencia de pasajeros entre ambas terminales continúa siendo limitada.

El problema no se reduce únicamente a las cifras de pasajeros. La estrategia para disminuir la saturación del AICM también ha implicado reducir el número de operaciones permitidas por hora mediante disposiciones gubernamentales, en lugar de que la desconcentración de vuelos ocurra principalmente como consecuencia de una redistribución espontánea de la demanda entre los aeropuertos metropolitanos.

El AIFA fue presentado como una pieza central para reorganizar el sistema aeroportuario del Valle de México y aliviar la presión sobre el AICM. Sin embargo, la diferencia en los niveles de utilización entre ambas terminales plantea dudas sobre la efectividad de esa estrategia.

La baja participación del AIFA en el mercado internacional es particularmente significativa, pues las rutas internacionales y la conectividad son factores determinantes para que una terminal pueda convertirse en una alternativa real para los usuarios del aeropuerto capitalino.

A ello se suma el debate sobre los recursos públicos destinados a mantener y operar la nueva terminal. La discusión ya no gira solamente en torno a si el AIFA puede crecer, sino a cuánto costará al erario sostener su operación mientras continúa sin absorber una proporción significativa de la demanda del AICM.

Así, seis años después de su inauguración, el desafío para el AIFA permanece: demostrar que puede convertirse en un verdadero desahogo para el sistema aeroportuario metropolitano y no simplemente en una terminal adicional cuya demanda depende, en buena medida, de decisiones administrativas y de incentivos gubernamentales.

La pregunta de fondo permanece vigente: si el AIFA fue construido para descongestionar al AICM, ¿por qué la mayor parte de los pasajeros sigue concentrándose en el aeropuerto Benito Juárez?