agosto 21, 2026 |
27°C Soleado

“El dinero rinde menos: mexiquenses enfrentan alza en productos básicos”

Claudia Zavala Martínez

Toluca, Estado de México.- El bolsillo de las familias mexiquenses enfrenta una presión que no desaparece aunque la inflación general se modere. Los precios de alimentos y bebidas mantienen incrementos superiores al índice general, lo que significa que los hogares siguen destinando una parte importante de sus ingresos a cubrir gastos indispensables.

De acuerdo con el Banco de México, con información del INEGI, la inflación general anual se ubicó en 3.12% y la inflación subyacente en 3.95% en los datos más recientes disponibles al 21 de agosto de 2026. Sin embargo, el componente de alimentos, bebidas y tabaco registra una variación anual de alrededor de 5%, por encima de la inflación general.

La diferencia es relevante para la economía familiar: que la inflación general baje no significa que los precios regresen a los niveles anteriores. Significa que los productos siguen encareciéndose, aunque a un ritmo menor.

Alimentos, entre los que más presionan

En junio de 2026, el índice de precios de alimentos, bebidas y tabaco aumentó 0.35% en el mes y 5.08% a tasa anual, de acuerdo con el INEGI. En contraste, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó una inflación anual de 3.37% ese mismo mes.

Para la primera quincena de julio, los alimentos, bebidas y tabaco acumularon una variación anual de 4.89%, mientras la inflación general fue de 3.10%. Es decir, este grupo de productos registró un aumento de precios 1.79 puntos porcentuales superior al promedio nacional.

El comportamiento ayuda a explicar por qué las familias pueden percibir una inflación mayor a la que refleja el indicador general: los productos que compran con mayor frecuencia pueden estar aumentando más que el promedio de toda la canasta de consumo.

Toluca también resiente el aumento

El comportamiento de los precios no es idéntico en todas las ciudades. En Toluca, los registros del INEGI mostraron una variación anual de 3.31% en la primera quincena de junio de 2026, frente a 3.55% a nivel nacional en el mismo periodo.

En el acumulado desde diciembre de 2025 hasta esa primera quincena de junio, Toluca registró un incremento de 1.43%, de acuerdo con el indicador urbano del INEGI.

Aunque el dato de Toluca se ubicó por debajo de la inflación de algunos otros centros urbanos, el indicador no significa que los precios hayan bajado. Un incremento acumulado positivo significa que, en promedio, los consumidores pagan más que al cierre del año anterior.

El problema es el poder de compra

Desde una perspectiva económica, el impacto de la inflación depende tanto del aumento de precios como de la evolución de los ingresos. Si los salarios crecen menos que los productos esenciales, el poder adquisitivo se reduce; si crecen por encima de la inflación, el impacto puede compensarse parcialmente.

Por ello, para las familias mexiquenses el problema no se limita al porcentaje nacional de inflación. El verdadero impacto está en cuánto cuesta llenar el refrigerador, comprar alimentos para la semana, pagar transporte, servicios y cubrir otros gastos indispensables.

Además, dentro de la propia canasta existen diferencias importantes. En junio, mientras los alimentos, bebidas y tabaco aumentaron 5.08% anual, los servicios registraron 4.49%, las mercancías no alimenticias 2.24% y los precios de frutas y verduras 5.56%.

Menor inflación no significa precios más bajos

Uno de los principales errores al interpretar los datos es asumir que una disminución de la inflación implica que los precios están bajando. En realidad, la inflación mide el ritmo al que cambian los precios.

Si un alimento aumentó 10% el año pasado y este año sube otro 4%, su precio no regresó al nivel anterior: simplemente aumentó más lentamente.

Ese efecto acumulativo es el que continúa sintiéndose en los hogares.

Los datos del Banco de México muestran que la inflación general anual pasó de 3.94% en mayo a 3.37% en junio y 3.10% en la primera quincena de julio de 2026. Pero los alimentos y bebidas mantuvieron incrementos cercanos al 5%, mostrando que el alivio en el indicador general todavía no se traduce de la misma manera en todos los productos que integran el gasto cotidiano.

El reto para las familias

El escenario obliga a los consumidores a modificar hábitos: comparar precios, reducir cantidades, cambiar marcas o sustituir algunos productos. Para los hogares de menores ingresos, estas decisiones pueden ser más difíciles porque una mayor proporción del presupuesto se destina a bienes esenciales.

En este contexto, el comportamiento de los precios de alimentos será uno de los indicadores clave para medir cuánto alivio llega realmente al bolsillo de los mexiquenses.

La inflación puede estar bajando, pero el costo de vivir no vuelve automáticamente al nivel anterior. Para las familias, la pregunta central no es solamente cuánto subieron los precios, sino cuánto de su ingreso queda disponible después de pagar lo indispensable.