agosto 19, 2026 |
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La “estrella agujero negro” del universo

Astrónomos identificaron un nuevo tipo de objeto cósmico denominado “estrella agujero negro”, una estructura detectada en el universo primitivo que podría ayudar a explicar cómo surgieron y crecieron los primeros agujeros negros supermasivos.

El objeto, bautizado como MoM-BH-1*, fue observado mediante el telescopio espacial James Webb y corresponde a una época en la que el universo tenía aproximadamente 660 millones de años después del Big Bang. El hallazgo fue publicado en la revista científica Nature. 

Los investigadores plantean que MoM-BH*-1 no es una estrella convencional. Se trataría de un agujero negro en rápido crecimiento, rodeado por una enorme cantidad de gas denso. El material que cae hacia el agujero negro libera una cantidad extraordinaria de energía y hace que el objeto tenga una apariencia similar a la de una estrella. 

La estructura resulta especialmente llamativa porque su tamaño aparente sería comparable al de un sistema solar y su luminosidad alcanzaría niveles extraordinarios, muy superiores a los que podría producir una estrella mediante procesos normales de fusión nuclear.

El descubrimiento podría ofrecer una explicación para los llamados “pequeños puntos rojos”, objetos compactos y extremadamente brillantes que el James Webb ha detectado en numerosas imágenes del universo temprano y cuya naturaleza ha sido motivo de debate entre los astrónomos. 

Los científicos consideran que estas “estrellas agujero negro” podrían representar una etapa temprana en la evolución de los agujeros negros supermasivos que actualmente se encuentran en el centro de numerosas galaxias.

El hallazgo abre además una nueva vía para estudiar cómo pudieron formarse objetos con enormes masas en una etapa tan temprana de la historia cósmica. Los investigadores advierten que MoM-BH*-1 podría no ser un caso aislado y que futuras observaciones del telescopio James Webb permitirán determinar cuántos objetos similares existen.

Con esta observación, los astrónomos cuentan con una nueva pieza para reconstruir la evolución del universo durante sus primeros cientos de millones de años y comprender el origen de algunas de sus estructuras más masivas y luminosas.