agosto 14, 2026 |
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Mexiquenses pierden hasta hora y media diaria en el transporte; miles tardan más de dos horas

Los largos recorridos entre el hogar, el trabajo y la escuela representan no sólo una pérdida de tiempo, sino también un gasto económico y un desgaste físico para millones de habitantes del Estado de México

Redacción El Monitor

Estado de Mexico.- La movilidad se ha convertido en uno de los principales costos ocultos para quienes viven y trabajan en el Estado de México. Largos recorridos, saturación vial, transporte colectivo y conexiones deficientes entre municipios obligan a millones de personas a destinar una parte importante de su jornada únicamente a llegar a sus destinos.

En el Estado de México, trasladarse al trabajo implica, en promedio, 45.5 minutos por viaje, de acuerdo con información de DataMéxico basada en el Censo de Población y Vivienda 2020. Si se considera el recorrido de ida y vuelta, un trabajador puede pasar aproximadamente 91 minutos diarios en el transporte, es decir, más de una hora y media cada día.

El dato adquiere mayor dimensión cuando se observa que 24.2% de la población ocupada tarda más de una hora solamente en llegar a su trabajo. Para estas personas, el traslado cotidiano puede representar más de dos horas entre ida y regreso.

Un problema que se concentra en las zonas metropolitanas

La situación es particularmente compleja en los municipios mexiquenses que forman parte de la Zona Metropolitana del Valle de México y que mantienen una intensa relación laboral y educativa con la Ciudad de México.

Datos de la Encuesta Origen-Destino 2017 muestran que, entre los viajes relacionados con el trabajo, 27.4% tenía una duración de entre una y dos horas, mientras que 5.3% superaba las dos horas. En los municipios conurbados del Estado de México, los viajes de más de dos horas representaban 7.2%, más del doble que en la Ciudad de México, donde alcanzaban 3.1%.

Esto significa que para una parte de la población el traslado no es simplemente un recorrido cotidiano, sino una actividad que consume varias horas de la jornada.

Millones de viajes dependen del transporte público

La dimensión del problema también puede observarse en el número de desplazamientos. De acuerdo con información oficial basada en la Encuesta Origen-Destino, en un día entre semana se registraron 34.56 millones de viajes en la Zona Metropolitana del Valle de México. De ellos, poco más de 15.5 millones se realizaron mediante transporte público.

El transporte colectivo concentró aproximadamente 11.54 millones de viajes, mientras que el Metro registró cerca de 4.47 millones y el Metrobús o Mexibús poco más de 1.1 millones.

Pero el traslado no termina necesariamente al abordar una unidad. El diagnóstico estatal señala que 6.61 millones de viajes diarios originados en el Estado de México incluyen un tramo a pie, equivalente a 38.7% de los viajes generados en la entidad. En numerosos casos, caminar forma parte del trayecto para llegar a una estación, paradero o destino final.

El costo no sólo se mide en horas

El tiempo perdido también tiene una consecuencia económica. Los hogares mexiquenses destinan 6.6% de su gasto total al transporte, frente a 3.9% a nivel nacional, según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2023 incorporados al diagnóstico estatal.

La movilidad, por lo tanto, representa un doble costo: tiempo que deja de utilizarse para descansar, convivir o realizar otras actividades, y dinero que las familias deben destinar para desplazarse diariamente.

El automóvil tampoco resuelve el problema

El crecimiento del parque vehicular ha sido otra respuesta de los habitantes ante las deficiencias del transporte público. Un diagnóstico publicado por el Gobierno mexiquense señala que los vehículos particulares registrados en la entidad ascendían a 6 millones 494 mil 940. El mismo documento identifica los tiempos de traslado, los costos y la percepción de inseguridad como factores relacionados con la problemática del transporte público.

Sin embargo, aumentar el número de automóviles también contribuye a la saturación de las principales vialidades, particularmente durante las horas de entrada y salida laboral.

El resultado es un círculo difícil de romper: quien puede adquiere un automóvil para reducir su dependencia del transporte público, pero el crecimiento del parque vehicular aumenta la congestión y termina alargando los tiempos de viaje para todos.

Una jornada que empieza antes de llegar al trabajo

Si se toma como referencia el promedio estatal de 45.5 minutos por trayecto, un trabajador que se desplaza cinco días a la semana dedica aproximadamente 7 horas y 35 minutos semanales únicamente a transportarse.

En un año laboral de 48 semanas, serían alrededor de 364 horas, equivalentes a más de 15 días completos dentro del transporte o desplazándose hacia y desde el trabajo.

Y este cálculo es conservador: no contempla a quienes tardan más de una hora por trayecto, los retrasos ocasionados por congestionamientos, transbordos, accidentes, obras viales o fallas en el servicio.

El verdadero desafío: conectar vivienda, empleo y transporte

El problema de la movilidad mexiquense no puede reducirse únicamente a la cantidad de autobuses o al estado de las vialidades. Existe una dimensión territorial: miles de personas viven lejos de los principales centros de empleo y deben cruzar diariamente varios municipios para llegar a sus trabajos.

La propia información oficial identifica problemas de desarticulación, ineficiencia y calidad del transporte, además de la necesidad de mejorar la conectividad y las condiciones urbanas alrededor de los corredores de movilidad.

Por ello, reducir los tiempos de traslado requiere algo más que ampliar avenidas. Implica acercar vivienda y empleo, mejorar las conexiones entre municipios, fortalecer el transporte masivo, facilitar los recorridos peatonales y ofrecer alternativas seguras y eficientes.

Para el mexiquense promedio, los 45.5 minutos de traslado no son sólo una cifra estadística. Representan 45.5 minutos de vida que comienzan a acumularse desde el primer día de trabajo y que, para una cuarta parte de la población, superan una hora por trayecto. En una entidad donde millones de personas se desplazan diariamente, recuperar ese tiempo se ha convertido en uno de los grandes desafíos sociales y urbanos.