Redacción El Monitor
Ciudad de México.- Poseer un automóvil en la capital del país representa mucho más que el precio de compra. Entre combustible, seguro, mantenimiento, impuestos y otros gastos obligatorios, mantener un vehículo en circulación puede significar un desembolso anual superior a los 100 mil pesos, de acuerdo con estimaciones de especialistas del sector automotriz.
El gasto más importante para la mayoría de los conductores es el combustible. Dependiendo del uso del vehículo y de la distancia recorrida, un automovilista que transita alrededor de 15 mil kilómetros al año puede destinar entre 45 mil y 70 mil pesos únicamente a gasolina.
A este gasto se suma el seguro automotriz, cuyo costo varía según el modelo del vehículo, la edad del conductor y la cobertura contratada. En promedio, una póliza de cobertura amplia oscila entre los 7 mil y los 14 mil pesos anuales.
Los propietarios también deben cumplir con obligaciones administrativas, como el pago del refrendo vehicular, que en 2026 es de 760 pesos para quienes acceden al subsidio de la tenencia y cumplen con los requisitos establecidos por las autoridades capitalinas. Además, la verificación vehicular debe realizarse dos veces al año, lo que representa un gasto adicional.
El mantenimiento preventivo también forma parte del presupuesto anual. Servicios como cambio de aceite, filtros, frenos, afinación y revisión mecánica pueden representar entre 3 mil y 15 mil pesos al año, sin considerar reparaciones imprevistas o el reemplazo de llantas y baterías.
Otros gastos que suelen pasar desapercibidos incluyen estacionamientos, casetas, lavado del vehículo, accesorios y posibles multas por infringir el Reglamento de Tránsito. En zonas de alta actividad comercial o laboral, el pago por estacionamiento puede convertirse en un gasto fijo para miles de conductores.
Especialistas en movilidad señalan que, al sumar todos estos conceptos, el costo anual de mantener un automóvil compacto en la Ciudad de México puede ubicarse entre 70 mil y 120 mil pesos, cifra que puede incrementarse dependiendo del tipo de vehículo, el kilometraje recorrido y los hábitos de conducción.
Ante este panorama, expertos recomiendan que quienes planean adquirir un automóvil consideren no solo el precio de compra, sino también los gastos permanentes que implica su uso. Elaborar un presupuesto anual, realizar el mantenimiento preventivo en tiempo y forma y conducir de manera responsable son medidas que ayudan a reducir costos y prolongar la vida útil del vehículo.
Si bien contar con un automóvil ofrece comodidad y mayor flexibilidad para trasladarse, su mantenimiento representa un compromiso financiero constante que debe evaluarse cuidadosamente antes de tomar la decisión de adquirirlo.






