Redacción El Monitor
Ciudad de México. A pesar de los programas permanentes de mantenimiento vial, los baches y el deterioro de la carpeta asfáltica continúan siendo uno de los principales problemas de movilidad en la Ciudad de México, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando las afectaciones aumentan por la filtración de agua y el desgaste acelerado del pavimento.
El Gobierno de la Ciudad de México ha reconocido la magnitud del problema mediante diversos programas de bacheo y rehabilitación. Como parte de un diagnóstico oficial presentado en 2025, se identificaron alrededor de 80 mil baches en las 169 vialidades primarias de la capital. En una primera etapa del programa «Bachetón» se reportó la reparación de 42 mil baches, aunque las autoridades admiten que el mantenimiento es permanente debido a la aparición constante de nuevas oquedades.
Las lluvias representan uno de los principales factores que agravan el deterioro de las vialidades. El agua se infiltra por grietas en el asfalto, debilita la estructura del pavimento y, con el paso continuo de vehículos particulares y de carga, provoca hundimientos y la formación de nuevos baches. Especialistas señalan que el bacheo superficial resuelve el problema de manera temporal, pero no sustituye una reconstrucción integral de la carpeta asfáltica.
El impacto también se refleja en la atención ciudadana. El Gobierno capitalino mantiene habilitados diversos canales para reportar baches, entre ellos LOCATEL (*0311), el Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC), la aplicación CDMX y un servicio vía WhatsApp, con el objetivo de agilizar la reparación de las vialidades.
Los baches generan afectaciones económicas y de seguridad vial. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran daños en llantas, rines y suspensión de los vehículos, incremento en los tiempos de traslado y un mayor riesgo de accidentes para motociclistas, ciclistas y automovilistas, particularmente cuando las lluvias impiden identificar los hoyos en el pavimento.
Aunque las autoridades capitalinas han reforzado las labores de mantenimiento y rehabilitación, especialistas coinciden en que la solución de fondo requiere inversiones sostenidas en reconstrucción de vialidades, supervisión de las obras y un programa preventivo que reduzca la formación recurrente de baches en la red vial de la Ciudad de México.





