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En la UNAM, autonomía con responsabilidad: Gabriela de la Cruz Flores

(Agencias)

La observamos en la libertad de cátedra y de pensamiento, así como en los espacios para crear e innovar en el conocimiento, resaltó


La autonomía es condición indisoluble de las universidades en general, afirmó la directora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, Gabriela de la Cruz Flores, en ocasión de los 97 años de la entrada en vigor de esta característica que posee la Universidad Nacional a partir de 1929.

En entrevista, la también investigadora enfatizó que en el caso de la Universidad de la nación su autonomía es resultado de un proceso histórico, de largo aliento y de lucha constante para preservarla y fortalecerla.

A propósito del aniversario que se conmemora el 26 de julio, subrayó: “hoy en día, la podemos ver en el aula, en nuestra labor como docentes y, por supuesto, en el campo de la investigación. Especialmente en la libertad de cátedra y de pensamiento, así como en los espacios para crear e innovar en el conocimiento, siempre asumiendo la responsabilidad como universitarios”.

También en la elaboración y actualización de planes y programas de estudio, de las 134 carreras con 263 opciones educativas que actualmente tenemos, siempre en diálogo con las necesidades de nuestra sociedad, al igual que con los problemas y los retos que enfrentamos de cara al futuro, aseveró.

La autonomía, puntualizó, implica asumir nuestro compromiso de autogobernarnos, de decidir sobre la vida académica, programas de estudio, procesos de ingreso, permanencia, egreso de las y los alumnos; significa, además, decidir sobre los procedimientos para la designación de nuestras autoridades.

A decir de la universitaria estamos en un momento crucial: “o damos el salto realmente para dar cabida a todo lo que ocurre en términos tecnológicos y cómo ven los jóvenes el presente y el futuro de los problemas que vivimos como sociedad a nivel nacional, regional y global, o podemos rezagarnos”.

La autonomía universitaria forma parte de la historia de las universidades desde sus orígenes medievales tal como lo han documentado estudiosos de la historia de la educación. Contar con espacios para cultivar con libertad el conocimiento formó parte de las primeras universidades como la de Bolonia y la de París, apuntó.

Mencionó que hasta la década de los 80 del siglo pasado se integró en el Artículo Tercero, fracción 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo referente a la capacidad autonómica de las instituciones de educación superior.

Recordó que Justo Sierra, quien también fue diputado en 1881, presentó ante las y los legisladores del Congreso de la Unión un proyecto para el establecimiento de la Universidad Nacional que albergaba la semilla de la autonomía. Sin embargo, esa propuesta no prosperó porque hubo ciertas resistencias de sectores que apreciaban algunas contradicciones entre la autonomía y la intervención del Estado.

Fue hasta 1929, derivado de un movimiento de estudiantes y académicos, que adquirió esta condición gracias a un proyecto de decreto enviado por el Ejecutivo al Congreso de la Unión, a través del cual se dio respuesta a exigencias auténticas de la comunidad universitaria y marcó una nueva etapa para nuestra Universidad.

El 10 de julio de 1929 el entonces presidente de la República, Emilio Portes Gil, promulgó la Ley Orgánica de la Universidad Nacional de México, la cual se publicó el 22 de julio en el Diario Oficial de la Federación y entró en vigor el 26 de julio de ese año.

El IISUE cuenta con un micrositio electrónico con documentos históricos, fotografías y testimonios disponibles en la página oficial de Autonomía de la UNAM (http://www.ahunam.unam.mx/autonomia/).