(Agencias)
Caracas, Venezuela.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un llamado a la comunidad internacional para recaudar 296 millones de dólares destinados a financiar programas de asistencia humanitaria en Venezuela durante lo que resta del año, con el objetivo de atender las necesidades más urgentes de millones de personas afectadas por la crisis económica y social que enfrenta el país.
El organismo internacional informó que los recursos permitirán brindar apoyo a cerca de 3.5 millones de venezolanos, mediante acciones enfocadas en alimentación, salud, acceso a agua potable, saneamiento, educación y protección de grupos vulnerables, entre ellos niñas, niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad.
La ONU explicó que, aunque algunos indicadores económicos han mostrado señales de estabilización en los últimos años, amplios sectores de la población continúan enfrentando dificultades para acceder a servicios básicos, atención médica, medicamentos, alimentos y oportunidades de empleo, situación que mantiene elevados los niveles de vulnerabilidad.
El plan humanitario contempla la participación de agencias de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y autoridades locales, con el propósito de fortalecer la capacidad de respuesta en las comunidades más afectadas y ampliar la cobertura de los programas de asistencia.
Asimismo, el organismo advirtió que la falta de financiamiento suficiente podría limitar la continuidad de proyectos esenciales para millones de personas, por lo que reiteró su llamado a gobiernos, instituciones financieras y donantes internacionales para incrementar sus aportaciones.
La ONU destacó que la ayuda humanitaria busca complementar los esfuerzos nacionales y contribuir a mejorar las condiciones de vida de la población, sin sustituir las responsabilidades del Estado en la atención de las necesidades básicas de sus ciudadanos.
De acuerdo con el organismo, el financiamiento solicitado forma parte del Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela, el cual prioriza acciones encaminadas a reducir los efectos de la crisis y fortalecer la resiliencia de las comunidades, mientras persisten los desafíos económicos y sociales que enfrenta el país sudamericano.





