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Hacinamiento marca a cárceles del Estado de México

Claudia Zavala Mtz.

Estado de México.- El sistema penitenciario del Estado de México enfrenta una situación crítica caracterizada por sobrepoblación, deficiencias estructurales y denuncias constantes de corrupción, lo que especialistas y organizaciones civiles consideran un obstáculo para la reinserción social y el respeto a los derechos humanos de las personas privadas de la libertad.

Con 22 centros penitenciarios en la entidad, el Edomex opera uno de los sistemas carcelarios más grandes del país, con una población que supera ampliamente su capacidad instalada, lo que ha generado condiciones de hacinamiento en gran parte de los centros de reclusión.

De acuerdo con reportes recientes, varias cárceles mexiquenses presentan niveles de ocupación superiores al 100 por ciento, y en algunos casos el hacinamiento rebasa niveles críticos, lo que provoca que internos duerman en el suelo, compartan espacios reducidos y enfrenten limitaciones en servicios básicos como salud, alimentación y atención jurídica.

Especialistas en seguridad y derechos humanos señalan que esta sobrepoblación ha derivado en problemas de gobernabilidad al interior de los penales, donde en algunos casos se han documentado esquemas de autogobierno, extorsión y control interno por parte de grupos de internos, lo que debilita la autoridad institucional.

A esta situación se suman denuncias de corrupción dentro del sistema penitenciario, donde familiares de internos y organizaciones civiles han señalado presuntos cobros ilegales por servicios, visitas o traslados, además de irregularidades en el acceso a derechos básicos.

Autoridades estatales han reconocido el reto que representa la saturación del sistema y han impulsado proyectos de ampliación y fortalecimiento de infraestructura penitenciaria, así como estrategias de reinserción social y capacitación laboral para personas privadas de la libertad.

Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos advierten que estas medidas resultan insuficientes si no se atienden de fondo problemas como la prisión preventiva excesiva, la falta de personal capacitado y la limitada inversión en programas de reinserción efectiva.

En este contexto, el sistema penitenciario del Estado de México continúa siendo uno de los más presionados del país, con retos estructurales que, de acuerdo con expertos, requieren una reforma integral más allá de acciones administrativas o de infraestructura.