Redacción El Monitor
Toluca, México.- Aunque la verificación vehicular se mantiene como una de las principales estrategias ambientales en el Estado de México para reducir las emisiones contaminantes, especialistas y ciudadanos coinciden en que la medida por sí sola resulta insuficiente para enfrentar los problemas de calidad del aire que afectan a millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México.
Cada semestre, miles de automovilistas deben cumplir con el trámite obligatorio, cuyo objetivo es controlar las emisiones de los vehículos en circulación. Sin embargo, expertos en movilidad y medio ambiente señalan que la contaminación atmosférica tiene causas mucho más complejas que requieren soluciones integrales.
Entre los factores que contribuyen al deterioro ambiental destacan el crecimiento urbano desordenado, el aumento constante del parque vehicular, el transporte público deficiente, la actividad industrial y la falta de alternativas de movilidad sustentable.
Ciudadanos consultados consideran que las verificaciones representan un gasto recurrente para las familias, mientras que los niveles de contaminación continúan registrando episodios críticos durante distintas épocas del año. Además, señalan que la medida suele enfocarse en sancionar a los propietarios de vehículos sin atender otros sectores que también generan emisiones significativas.
Analistas sostienen que la política ambiental debe ir más allá de la recaudación y los controles administrativos. Entre las propuestas destacan la modernización del transporte público, la ampliación de redes de movilidad no motorizada, mayores controles a las industrias contaminantes y programas de renovación vehicular.
Asimismo, especialistas advierten que la verificación puede contribuir a reducir emisiones cuando forma parte de una estrategia integral, pero pierde efectividad si no se acompaña de inversiones en infraestructura y políticas públicas de largo plazo.
En el ámbito político, el debate sobre la verificación vehicular suele intensificarse durante los periodos de contingencia ambiental. Mientras las autoridades defienden el programa como una herramienta necesaria para el control de emisiones, sectores ciudadanos cuestionan sus resultados y demandan medidas más efectivas para mejorar la calidad del aire.
Para expertos en medio ambiente, el desafío no consiste únicamente en verificar vehículos, sino en transformar el modelo de movilidad y desarrollo urbano que ha llevado a la región a enfrentar uno de los problemas de contaminación más complejos del país.





