Trump presiona a Latinoamérica con el poder militar de EE. UU
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(Agencias)
Hay tal vez dos formas básicas de considerar desde un punto de vista histórico la operación militar que Estados Unidos realizó el sábado en Venezuela para detener al presidente Nicolás Maduro.
Una posibilidad sería asumir que lo ocurrido es apenas el último capítulo de una larga historia de intervenciones de Washington en América Latina.
Pero ese ataque militar relámpago en Sudamérica también puede verse como algo inédito en la región, al menos durante décadas, sostiene el historiador estadounidense Alan McPherson.
Según este experto en las relaciones de Washington con América Latina (y en las intervenciones estadounidenses en la región), es inusitado el tiempo y el lugar donde ocurrió la operación, pero también el mensaje que transmitió al mundo el presidente de EE.UU.
Director del Centro para el estudio de la fuerza y la diplomacia en la Universidad de Temple (Filadelfia, EE.UU.), McPherson refuta incluso cómo Trump invoca a la doctrina Monroe de 1823 para afirmar un dominio actual de Washington en el Hemisferio Occidental.
"Va contra el espíritu de la doctrina Monroe", dice McPherson en una entrevista con BBC Mundo.
Lo que sigue son extractos del diálogo telefónico con el autor de libros como "Breve historia de las intervenciones de EE.UU. en América Latina y el Caribe":
Es bastante extraordinario en términos históricos, aunque no es algo completamente sin precedentes.
Podríamos cometer el error de pensar que esto es algo habitual en las relaciones de EE.UU. con América Latina, porque ha habido decenas de intervenciones estadounidenses.
Incluso hubo una en la que EE.UU. acusó a un líder extranjero de delitos de drogas, invadió ese país para arrestarlo y lo juzgó en tribunales estadounidenses: ocurrió con Manuel Noriega en Panamá.
Pero también debemos entender que aquella, en 1989, fue la última vez en que hubo una intervención militar estadounidense en América Latina.
Esto es algo que ya no se hace y realmente va contra el orden basado en normas de respeto a la integridad territorial y la soberanía nacional de los latinoamericanos.
Será muy impopular entre otros líderes latinoamericanos, tendrá muchas consecuencias negativas, ya que es muy inusual.
Lo segundo inusual es que esto está sucediendo en Sudamérica. No se trata de un país pequeño y pobre de Centroamérica o el Caribe. Es más lejano. Es un país muy grande, (mayor que) el tamaño de Irak. Tiene casi 30 millones de habitantes y un gran ejército.
Si EE.UU. se dedica realmente a gobernar este país, no solo a sacar al líder, será un reto muy difícil. Y no creo que este gobierno lo haya sopesado.
Dice que esto va a ser muy impopular en América Latina. ¿Ve indicios de tal rechazo o impopularidad?
Sí, en especial en gobiernos izquierdistas. No me refiero a los comunistas como el Cuba, ni a dictaduras como la de Nicaragua, sino a gobiernos izquierdistas democráticos como los de Brasil o Chile. No están contentos con esto.
Colombia tampoco está contenta porque tiene frontera con Venezuela y piensan que podrían ser los siguientes.
Y si puedes sacar a un presidente por una acusación de delitos, probablemente podrías inventar casi cualquier excusa para sacar a cualquier otro presidente que no haga lo que los estadounidenses quieren que haga.
El principio de soberanía nacional es el más importante en las relaciones internacionales de América Latina, y esto va en contra de eso. Entonces hay cierta preocupación.
También hay algunos países y líderes que aplauden. Milei en Argentina es uno de ellos. Habrá aliados del gobierno de EE.UU. que aplaudan porque saben que Trump no los va a atacar.
Esto en realidad va a dividir a los latinoamericanos y a causar muchos problemas.
No sabemos cómo responderán los venezolanos. Estoy seguro de que muchos venezolanos de a pie están contentos con la salida de Maduro. Es posible que incluso acojan con agrado a una fuerza de ocupación que, en su opinión, va a limpiar la política del país.






