EE.UU. y Ecuador lanzan operaciones militares contra "organizaciones terroristas"
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(Agencias)
El gobierno de Ecuador anunció este martes por la noche el inicio de operaciones militares conjuntas con Estados Unidos en contra de "organizaciones terroristas" en ese país sudamericano.
"Iniciamos una nueva fase contra el narcoterrorismo y la minería ilegal", escribió el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, en un mensaje en la red X.
"En el mes de marzo haremos operaciones conjuntas con nuestros aliados de la región, incluidos los Estados Unidos. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y lucharemos por obtener la paz en cada rincón del país", agregó.
El Comando Sur de EE.UU. también informó sobre el inicio de estas acciones.
"El 3 de marzo, fuerzas militares ecuatorianas y estadounidenses lanzaron operaciones contra Organizaciones Terroristas Designadas en Ecuador. Estas operaciones son un claro ejemplo del compromiso de sus socios en América Latina y el Caribe para combatir el flagelo del narcoterrorismo", se lee en un mensaje en su cuenta en X.
En su texto, el Comando Sur incluye una cita de su comandante, el general Francis L. Donovan, en el que valora favorablemente a los militares ecuatorianos.
"Elogiamos a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas ecuatorianas por su inquebrantable compromiso con esta lucha, demostrando coraje y determinación a través de acciones continuas contra los narcoterroristas en su país".
El comando estadounidense, cuya área de responsabilidad abarca 31 países desde México hasta el Cono Sur, incluyendo el Caribe, publicó un video en el que luego de mostrar el despegue de un helicóptero se incluyen imágenes que parecen haber sido captadas desde el aire y con cámaras de visión nocturna y que muestran un sobrevuelo sobre un área en la que parecen desplazarse hombres armados.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Ecuador informó en una declaración que estaba trabajando con EE.UU. en una operación "ofensiva", cuyos detalles son clasificados, informó Reuters.
"Las Fuerzas Armadas de Ecuador seguiremos combatiendo con firmeza y aliados estratégicos al crimen organizado, por la seguridad de los ecuatorianos y el futuro en paz de nuestras familias", dijo en un mensaje en X, esa dependencia del gobierno ecuatoriano.
Durante los últimos años, la violencia criminal se ha disparado en Ecuador y constituye una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Sucesos como el asesinato en plena campaña electoral del candidato presidencial Fernando Villavicencio, los sangrientos motines carcelarios que han dejado decenas de muertos y los enfrentamientos entre bandas armadas en Guayaquil muestran el deterioro de la seguridad.
De hecho, esta semana el gobierno central decretó el toque de queda en cuatro provincias del país debido a la situación de seguridad.
Noboa afirma que alrededor del 70% de la cocaína mundial fluye actualmente por los enormes puertos de Ecuador, lo que lo convierte en un destino lucrativo para las bandas de narcotraficantes.
También limita con Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína del mundo.
Durante una visita a Ecuador en septiembre pasado, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, anunció la inclusión de las dos principales bandas criminales de Ecuador -Los Lobos y Los Choneros- en la lista de grupos considerados terroristas por Washington.
Además, dijo que su país suministrará US$13,5 millones en ayuda de seguridad y US$6 millones en tecnología de drones para apoyar a las autoridades ecuatorianas en la lucha contra el narcotráfico.
Las autoridades estadounidenses aseguran que estas bandas ecuatorianas están relacionadas con el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación.
En 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros de EE.UU. (OFAC) sancionó a José Adolfo Macías Villamar, alias "Fito", líder de Los Choneros.
Un año más tarde, la justicia ecuatoriana aprobó su extradición hacia EE.UU. , donde la acusan de conspiración para la distribución internacional de cocaína, uso de armas de fuego, contrabando de armas de fuego desde ese país y otros cuatro cargos.
Las últimas operaciones contra el narcotráfico se producen cuatro meses después de que los ecuatorianos frustraran las esperanzas de Estados Unidos de expandir su presencia en la región del Pacífico Oriental, al votar en contra del regreso de bases militares extranjeras al país.
El resultado del referéndum representó un duro golpe para Noboa, un aliado cercano del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha señalado constantemente en sus discursos que uno de sus principales objetivos es combatir el crimen organizado y reducir la violencia en el país.
Según el analista político Santiago Pérez Samaniego, director de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Técnica de Loja, la intención de Noboa es aprovechar los objetivos de EE.UU. en su lucha contra las drogas a nivel global y sacar partido de sus recursos para identificar de manera precisa cómo operan las bandas criminales para así poder desarticularlas.
"Sin embargo, el presidente recibió un 'No' sobre el tema de las bases militares en Ecuador, por lo que deberá tener mucho cuidado en los alcances de estos acuerdos en función de los derechos humanos y libertades", explicó Pérez Samaniego en el diario El Universal.
De acuerdo con el diario estadounidense The New York Times, no hay evidencia de la presencia de activos estadounidenses en las redadas que se realizan actualmente y están planeadas para llevarse a cabo en territorio ecuatoriano, pero sí es claro que los operativos ecuatorianos están recibiendo asesoría.
Tanto para Pérez como para otros expertos, esta decisión de Noboa tiene que ver con la idea de mostrarse como el principal aliado de Trump en la región y en la lucha contra el narcotráfico, a pesar del revés sufrido en el referendo.
Una lucha que ha tenido como escenarios el mar Caribe y el océano Pacífico, donde se han producido por lo menos 44 ataques a embarcaciones presuntamente con cargamentos de droga que han dejado al menos 150 personas muertas.
Y que expertos en derecho internacional han calificado como ilegales.
"El próximo 7 de marzo habrá un encuentro en Miami entre Noboa y Trump en el marco de la cumbre hemisférica, donde va a esperar concretar un intercambio de información para poder luchar de manera efectiva contra los grupos criminales", indicó Pérez Samaniego.
Las operaciones entre Ecuador y EE.UU. para luchar contra el llamado "narcoterrorismo" no pueden analizarse sin atender al panorama regional.
En el caso de Noboa, encajan en la estrategia de mano dura que promovió desde su campaña electoral.
Pero hay otros gobiernos de América Latina que parecen haberse contagiado de la escalada confrontacional que propone Donald Trump contra el crimen organizado.
Incluso aquellos que hasta hace pocos meses se desmarcaban del presidente estadounidense y le apostaban a un enfoque menos bélico al enfrentarse a carteles y grupos armados.
Son los casos, por ejemplo, de Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia.
Sheinbaum se distanció de la política de "abrazos, no balazos" contra carteles que instaló su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, después de que el Ejército mexicano matara a fines de febrero a "El Mencho", líder del Cartel Jalisco Nueva Generación y el narco más buscado por EE.UU. y México.
Petro, por su parte, pidió ayuda a Trump en una visita reciente a la Casa Blanca para perseguir narcotraficantes que viven fuera de Colombia y recordó la importancia de la relación bilateral para doblegar al crimen organizado.
Analistas en Colombia notan un giro en seguridad del presidente colombiano, quien llegó al gobierno prometiendo una "paz total" negociando con grupos armados para años después recrudecer acciones militares ante la falta de resultados.
Los virajes de Sheinbaum y Petro llegan tras meses de presiones de Trump, que llegó incluso a advertir sobre operaciones armadas estadounidenses en México y Colombia después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Noboa, Sheinbaum y Petro intentan perfilarse como colaboradores fiables de Trump, quien ha demostrado que no le tiembla el pulso en usar la fuerza para conseguir sus objetivos geopolíticos.
Pero mientras mantienen satisfecho al estadounidense y evitan una tensión desgastante con el país más poderoso del mundo, también asumen el riesgo de involucrarse en una espiral violenta que suele saberse cómo empieza, pero nunca cómo termina.





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