Proponen ley para proteger el mezcal mexiquense y apoyar a productores
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Redacción El Monitor
Toluca, México,.- Con la mirada puesta en el campo, la identidad y la economía local, el diputado de morena Israel Espíndola López, presentó la iniciativa para expedir la Ley de Protección e Impulso Productivo y Patrimonial del Mezcal del Estado de México, una propuesta que busca pasar de la buena noticia jurídica a la protección práctica: cuidar el agave, respaldar a las y los maestros mezcaleros y dar herramientas para que el mezcal mexiquense compita con reglas claras y con valor agregado.
La iniciativa parte de un hecho central: el Estado de México ya fue incorporado a la Denominación de Origen Mezcal para 15 municipios del sur mexiquense -Almoloya de Alquisiras, Amatepec, Coatepec Harinas, Ixtapan de la Sal, Luvianos, Malinalco, Ocuilan, Sultepec, Tejupilco, Tenancingo, Tlatlaya, Tonatico, Villa Guerrero, Zacualpan y Zumpahuacán- y ahora se plantea blindar ese reconocimiento con una ley estatal que proteja el patrimonio, la producción y el nombre.
En términos sencillos, la iniciativa propone que el mezcal mexiquense deje de estar “a la buena de Dios” frente a la competencia desleal, el uso indebido del nombre y la sobreexplotación del agave. Por eso, reconoce al agave como recurso estratégico y patrimonio biocultural y establece principios claros para la política pública: sustentabilidad, identidad cultural, trazabilidad, legalidad, equidad social y fortalecimiento comunitario.
De aprobarse, la propuesta del legislador, el agave y el mezcal dejan de ser solo “tradición” para convertirse en un sector con reglas, instrumentos y apoyos definidos por ley. Desde el arranque, se plantea un Plan Estatal de Repoblamiento y Manejo Sustentable del Agave, con incentivos a prácticas regenerativas y agricultura de conservación, para evitar que el crecimiento del mezcal signifique depredación del campo.
Cambia también que la ley propone prohibir el uso indebido, la imitación o la evocación engañosa del nombre del mezcal del Estado de México, para que lo mexiquense no sea “copiado” o “simulado” y para que el mercado premie la autenticidad y el trabajo real de las comunidades.
Otro cambio de fondo es que la iniciativa crea el Consejo del Mezcal Mexiquense, un órgano técnico para coordinar, investigar y promover el sector, con participación de productores, comunidades, academia y autoridades. Además, se abre la puerta a foros y consultas regionales para que las decisiones no se tomen desde un escritorio, sino escuchando a quienes viven del agave y del mezcal.
La propuesta también pone sobre la mesa algo que la gente entiende perfecto: si se quiere que el mezcal crezca, hay que hacerlo viable. Por eso incorpora un capítulo completo de estímulos fiscales e incentivos económicos para impulsar la formalización gradual del sector y corregir cargas excesivas. Entre las medidas planteadas está una reducción de hasta 80% del Impuesto sobre Erogaciones por Remuneraciones al Trabajo Personal durante los primeros cinco años de operación formal certificada para productores inscritos en el registro estatal.
En paralelo, se plantea que los municipios mezcaleros puedan otorgar estímulos como reducciones o exenciones en predial, licencias y derechos municipales a quienes cumplan con inscripción y normativa, y que los servicios turísticos incorporados a la Ruta del Mezcal puedan acceder a reducciones de hasta 50% del Impuesto sobre Hospedaje, para detonar economía regional con orden.
La iniciativa no se queda en buenas intenciones: propone crear el Fondo Estatal para el Desarrollo del Mezcal Mexiquense, con apoyos directos a cultivo y sanidad del agave, subsidios para certificación y trazabilidad, equipamiento, infraestructura sustentable para manejo de residuos y reconocimiento económico a maestras y maestros mezcaleros.
En materia de financiamiento, el proyecto plantea impulsar créditos preferenciales con tasas no mayores al 5% anual, programas de microcréditos para mujeres productoras, jóvenes rurales y cooperativas, y un esquema para respaldar inversiones que permitan certificarse, modernizarse sin perder identidad y acceder a mercados.
También cambia el enfoque ambiental: se establece que la extracción silvestre debe tener planes de reposición y que el manejo de bagazo y vinazas se regule con criterios ambientales; además, se promueven energías sustentables, aprovechamiento legal de biomasa y reforestación compensatoria, cuidando que la tradición no sea excusa para dañar el entorno.
Para fortalecer identidad y turismo con responsabilidad, la iniciativa reconoce el patrimonio mezcalero como parte del patrimonio cultural inmaterial del Estado, impulsa rutas, centros de interpretación, agroturismo y programas educativos, y propone acciones permanentes de difusión para que el mezcal mexiquense se conozca y se valore, empezando por casa.
En clave de competitividad, plantea un Programa Estatal de Exportación del Mezcal (etiquetado internacional, registros sanitarios, estudios de mercado, ferias) y la creación del sello oficial “Colibrí Estado de México – Mezcal” como distintivo de calidad y origen.
Y para que no sea “cheque en blanco”, se establecen obligaciones de transparencia y evaluación: el Ejecutivo deberá rendir un informe anual al Congreso sobre el impacto de estímulos, y se abre la posibilidad de auditorías sociales y revisiones desde las propias comunidades y consejos mezcaleros.
Finalmente, la iniciativa define infracciones y sanciones -leves, graves y muy graves- con medidas que pueden incluir multas, suspensión o cancelación del registro y responsabilidades ambientales, para que la ley tenga dientes y no sea solo letra bonita.
En los transitorios, se establece que la ley entrará en vigor al día siguiente de su publicación y que el reglamento deberá emitirse dentro de los 120 días hábiles posteriores a la entrada en vigor, para que lo aprobado pueda aplicarse y no se quede en el aire.
Con esta propuesta, el Congreso mexiquense abre una conversación de fondo: proteger el mezcal no es solo proteger una bebida; es proteger comunidades, bosque, agua, empleo rural, cultura y futuro.










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