Narcoenvíos por app: repartidores denuncian uso de delivery para mover droga en CDMX bajo amenazas
- hace 5 horas
- 2 Min. de lectura

(Agencias)
Repartidores de aplicaciones en la Ciudad de México denunciaron que desde hace al menos una década grupos delictivos utilizan plataformas de entrega para transportar droga oculta en paquetes disfrazados de cosméticos, comida o sobres comunes, exponiendo a miles de trabajadores a riesgos físicos, amenazas directas y posibles procesos legales.
La asociación civil Ni un Repartidor Menos alertó que usuarios aprovechan la dinámica de entregas rápidas para enviar mariguana, grapas e incluso jeringas con sustancias ya preparadas, sin que los conductores conozcan el verdadero contenido de los paquetes hasta que detectan comportamientos sospechosos.
Saúl Gómez, fundador de la organización, explicó que muchos repartidores prefieren guardar silencio por miedo a represalias, ya que en varios casos, al acudir por los paquetes, son fotografiados junto con sus bicicletas, mochilas y teléfonos celulares, lo que interpretan como una forma de intimidación.
“Cuando ves estas maniobras ya no estás como para meterte en problemas con estas personas”, relató tras recordar un servicio en inmediaciones de San Antonio Abad, en la alcaldía Cuauhtémoc, donde recogió una supuesta caja de cosméticos y notó señales claras de riesgo.
Según la agrupación, las zonas con mayor incidencia incluyen Cuauhtémoc, Benito Juárez, Coyoacán, Miguel Hidalgo y puntos de Gustavo A. Madero, con rutas frecuentes hacia áreas de alto poder adquisitivo como Lomas de Chapultepec y Santa Fe.
Los trabajadores señalan que denunciar resulta poco efectivo, pues las plataformas suelen limitarse a bloquear cuentas, mientras los responsables pueden abrir nuevos perfiles con facilidad. Por ello, demandan mecanismos de denuncia anónima, protocolos de protección y reconocimiento legal para dejar claro que el repartidor es un intermediario vulnerable y no un cómplice criminal.
La denuncia abre un nuevo foco rojo sobre la infiltración del crimen en servicios digitales cotidianos y evidencia cómo la economía de plataformas también puede convertirse en ruta para operaciones ilícitas, colocando a repartidores en la primera línea de un riesgo que aseguran enfrentar solos.




Comentarios