La arqueología espacial revela cómo se formó esta galaxia espiral gigante
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La ciencia se fundamenta en formular las preguntas adecuadas, una premisa que Lisa Kewley, catedrática de Harvard y directora del Centro de Astrofísica codirigido por Harvard y Smithsonian (CfA). En su caso, podría decirse que las preguntas le llueven del cielo, puesto que surgen al alzar su mirada y asistirla con potentes telescopios. De las preguntas surgen cuestiones fundamentales de nuestra realidad, como en qué momento aparecieron los átomos que nos forman, o cómo las estrellas y galaxias fueron evolucionando hasta alcanzar los tamaños y formas que podemos observar en la actualidad.
Las respuestas, eso sí, no son sencillas, sino que llegan como enormes ecuaciones matemáticas que simulan la realidad de la forma más precisa posible. La propia Dra. Kewley expresa su objetivo de una forma muy clara: “Queremos entender cómo hemos llegado hasta aquí”. Es decir, cómo tantas variables universales han convergido para acabar dando lugar a los humanos. Y para ello quieren comenzar respondiendo: “¿Cómo se formó nuestra propia Vía Láctea y cómo hemos llegado a respirar el oxígeno que respiramos ahora mismo?”.
Pero plantear las preguntas sólo es el inicio del camino. Un camino que, en este caso, ha quedado plasmado en un artículo de la revista Nature Astronomy, una de las más prestigiosas del campo. Y no es para menos, porque los métodos que han empleado han dado lugar a una nueva rama dentro de la astronomía a la que han denominado ‘arqueología extragaláctica’, que trata de reconstruir la evolución de galaxias distantes. Según la propia Dra. Kewley: “Es la primera vez que se utiliza un método de arqueología química con tal nivel de detalle fuera de nuestra propia galaxia”.
Los científicos parten de las bases que ya han demostrado sus colegas con anterioridad. En este caso, un hecho astronómico bien conocido es que los centros de las galaxias suelen contener mayor porcentaje de elementos más pesados, como el oxígeno, que los bordes. Esta peculiar distribución es el resultado de diversos factores, como el momento y el lugar en el que se formaron las primeras estrellas, así como su muerte en forma de supernovas. Aunque gracias a la investigación han logrado descubrir que otro factor importantísimo también contribuye al resultado de la galaxia: las fusiones con galaxias más pequeñas.
Para obtener estos resultados han analizado a fondo los datos del estudio TYPHOON, que fue realizado con el telescopio Irénée du Pont del Observatorio de Las Campanas. Concretamente, se centraron en examinar una galaxia cercana (a “sólo” 56 millones de años-luz de distancia), denominada NGC 1365, conocida popularmente como la Gran Galaxia Espiral Barrada. Esta galaxia ofrece una oportunidad única para su estudio, ya que da la casualidad de que su amplio disco está orientado de tal manera que podemos verla de frente desde la Tierra. Así, los investigadores lograron obtener una resolución lo suficientemente nítida como para distinguir y estudiar nubes de formación estelar individuales dentro de la galaxia.
Información: National Geographic





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