Celebra con orgullo 100 años de vida doña María Benítez Arce
- 7 oct 2020
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Texto y fotos: Maryacarmen Aguilar Franco
Luvianos, México. La casa de Maria Benítez Arce es una hermosa y típica construcción con un jardín al centro, siempre rebosante de flores; en su andador nunca falta una hamaca, donde ella ha mecido amorosa a 9 hijos, 30 nietos y 70 bisnietos, y aun tiene fuerza para mecer a 17 tataranietos.
Todos ellos tuvieron el gran privilegio de agradecerle su amor y entrega de mamá y abuela; lo han hecho constantemente a través de los años, pero esta ocasión es muy especial, y prepararon una hermosa fiesta para celebrar sus 100 años de vida que festeja gozando de salud y claridad.
María Benítez Arce se ha distinguido siempre como mujer trabajadora, honorable habitante de Luvianos, un pueblecito que era pequeñito y apacible cuando ella, siendo una “guachita” de cinco años, llegó de otro lugar aún más chiquito, Puerto del Salitre donde nació al inciar el Otoño de 1920.
Desde aquella época habita esa casita en el centro de Luvianos, justo atrás de la casona vieja que guarda entrañable historia de ese pueblito que ha crecido tanto, y donde ella recibió esta vez a cientos de invitados, familiares y amigos que acudieron a celebrarla, a rendirle humilde homenaje por haberles entregado su corazón y alegría desde siempre, además de su cariño y sabiduria.
Como en toda historia hay momentos tristes, tragos amargos, al perder un hijo, enviudar, y otras causas que por buena fortuna han quedado rebasadas con los grandes momentos, los triunfos, logros, éxitos de su numerosa familia, quienes han seguido sus pasos, su ejemplo de trabajo, dedicación y respeto a todo y a todos.
El paso de los años no le ha restado a María Benítez su alegría de vivir, porque tiene grandes motivos para celebrar y llenar sus charlas con los más tiernos recuerdos de infancia o la grácil época de su adolescencia, su matrimonio con Atenogenes Orozco, el nacimiento de sus hijos y millares más de momentos atrapados en esa sencilla, pero cálida casita, con las puertas siempre abiertas.

El patio repleto de plantas y flores, esta vez se llenó con el intenso barullo de su numerosa familia, quienes acudieron desde las vísperas para atender los detalles de la fiesta preparada con emoción y orgullo para agasajar a su reina, su mamá querida, la amorosa abuela.
María Benítez Arce acudió con sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos a dar gracias a Dios por la bendición enorme de verlos reunidos a su alrededor, fue una misa emotiva en la iglesia principal de Luvianos, para después dirigirse al lugar donde se ofreció un banquete en su honor con platillos típicos de la región.
Y asi como ella ha ofrecido miles de bendiciones a sus seres queridos, esta vez ella recibió miles de felicitaciones, regalos, y el gusto enorme de colocarla en el sitio que bien se ganó en el afecto y admiración de parientes y amigos, quienes disfrutaron este privilegio de festejar un siglo de vida rodeada de amor.











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