Zoe Portuguez
Fes Aragón
No importa si eres o no fanático del fútbol, la copa mundial del balompié es algo que sería imposible de ignorar, sobre todo estas últimas semanas en México, un país altamente afecto a este deporte.
México ganando partidos, extranjeros por las calles, fiesta, festejo y alcohol, sin embargo, surge una pregunta inevitable, ¿Un partido justifica los desastres cometidos en la ciudad?.
Festejar y encontrar un propósito en México siendo sede y partícipe de uno de los eventos mundiales más grandes de todos los tiempos, no es algo malo, al contrario por naturaleza humana siempre buscamos una pizca de esperanza, más en medio de los sucesos trágicos que rodean al mundo y al país en la actualidad.
Pero la destrucción de una ciudad por motivos de festejo,sin ninguna justificación de por medio, no suena como algo justo o sensato.
Sin contar los enfrentamientos violentos entre los mismos fanáticos que se han reportado fuera de los estadios.
No se eliminan los momentos positivos que ha traído este mundial al país, pero con tantas cosas sin resolver en el mismo y con las reacciones fuera de lugar de los aficionados, el Mundial está dejando mucho que pensar.
No se trata de dejar de celebrar, ni es juicio directo al mundial, se trata de reflexionar sobre los límites que estamos dispuestos a cruzar por afición y la imagen que queremos proyectar como ciudadanos y como seguidores del deporte.
