RASTROS Y ROSTROS
Ana Lilia García Castelán
El transporte público en el Edomex no es sólo un servicio deficiente; es un sistema crónicamente fracturado donde la ilegalidad se ha normalizado. Las recientes estimaciones de la Secretaría de Movilidad, encabezada por Juan Hugo de la Rosa García, revelan una radiografía alarmante: de las 300 mil unidades que circulan diariamente por el territorio mexiquense, solo el 56.6% está debidamente registrada. Que casi la mitad del parque vehicular opere en la sombra no es una simple «área de oportunidad», como tibiamente lo califica la narrativa oficial, sino un síntoma de ingobernabilidad que desprotege por igual a usuarios y operadores.
La falta de control se agrava por una alarmante contradicción institucional, mientras la dependencia promete regularizar el sector, las organizaciones de transportistas legítimas levantan la voz contra una burocracia lenta, incongruente y asfixiante que frena sus trámites. El verdadero insulto a la legalidad llega con las constantes ampliaciones de plazos otorgadas por el gobierno. Esta política de prórrogas eternas no hace más que premiar al moroso, desincentivar al transportista cumplido y perpetuar un círculo vicioso donde cumplir con la ley parece un acto de ingenuidad y evadirla, una estrategia rentable.
El discurso oficial insiste en que la regularización se hará «de la mano de los transportistas» para ofrecer certeza jurídica, sin embargo, la realidad en las calles, especialmente en zonas críticas como la Zona Oriente – donde habitan más de 10 millones de personas-, devora las buenas intenciones. En estas regiones de altísima demanda, la falta de un registro real se traduce en caos vial, rutas empalmadas y, lo peor de todo, una absoluta vulnerabilidad para el ciudadano, quien se sube a diario a unidades fantasma sin saber si el chofer está capacitado o si el vehículo cuenta con las condiciones mínimas de seguridad.
Ante la apoteosis del desorden, la Secretaría de Movilidad no puede seguir gestionando la crisis con el freno de mano puesto. Hablar de una futura «reestructuración» del transporte cuando ni siquiera se sabe a ciencia cierta quiénes operan el 43% de las unidades actuales es empezar la casa por el tejado. El Edomex necesita pasar de la eterna invitación a la regularización a una fiscalización firme y eficiente. Si la autoridad no agiliza sus procesos internos y no pone fin a las prórrogas que solapan la informalidad, la certeza jurídica seguirá siendo una utopía…
R a s t r e a n d o
Las persistentes manifestaciones en Ecatepec reflejan la necesidad de diálogo y entendimiento entre autoridades municipales y ciudadanía. El malestar generado por el cierre de espacios recreativos e infantiles en Prizo I y la colonia Petroquímica I, sumado a las inquietudes sobre el bienestar de los adultos mayores en «Casa Amor», urgen a priorizar la atención a los sectores vulnerables. Por otro lado, las constantes movilizaciones por la escasez de agua evidencian que pese a los esfuerzos, el acceso a los servicios básicos sigue siendo un desafío prioritario que requiere de soluciones coordinadas y una comunicación más abierta…
El pronunciamiento de la senadora Cristina Ruiz Sandoval representa un acierto estratégico en los tiempos actuales. Al definir al PRI del Edomex como «una sola familia» y rechazar la lógica de las tribus, la líder mexiquense apela a la histórica disciplina institucional de su partido, transformándola en una ventaja competitiva frente al desgaste que sufren otras fuerzas políticas debido a sus divisiones internas. En un escenario electoral cada vez más polarizado, priorizar la cohesión interna y cerrar filas desde ahora demuestra una visión de largo alcance que busca blindar al priismo local, convirtiendo la estabilidad y el orden en sus principales cartas de presentación de cara a los comicios de 2027.
