El aparato urinario del gato, también llamado sistema urológico, es el encargado de filtrar la sangre, eliminar desechos tóxicos a través de la orina, regular el equilibrio de agua y electrolitos y mantener la presión arterial. Está formado por cuatro estructuras principales: riñones, uréteres, vejiga y uretra.
- Riñones:
El gato posee dos riñones en forma de frijol, ubicados a ambos lados de la columna vertebral, justo debajo de las últimas costillas. El riñón derecho está un poco más craneal que el izquierdo. Su función es vital: filtra alrededor de 20 veces su peso en sangre al día. Cada riñón está formado por una corteza y una médula, y por miles de nefronas, que son las unidades funcionales donde se produce la orina. Además de formar orina, los riñones producen hormonas como la eritropoyetina (para formar glóbulos rojos) y la renina (para regular la presión). - Uréteres:
Son dos tubos delgados que conectan cada riñón con la vejiga. Transportan la orina mediante movimientos peristálticos. Miden aproximadamente 10 a 13 cm en un gato adulto y son muy delicados, por lo que son frecuentes las obstrucciones por cálculos o coágulos. - Vejiga Urinaria:
Es un órgano muscular hueco en forma de globo que almacena la orina. Se encuentra en el abdomen posterior y su tamaño varía mucho según el llenado. Su pared tiene tres capas musculares que le permiten distenderse y contraerse. Puede almacenar hasta 50 ml en un gato promedio. - Uretra:
Es el conducto final que lleva la orina de la vejiga al exterior. Aquí existe la diferencia anatómica más importante entre macho y hembra:
- En la hembra, la uretra es corta, ancha y recta (aprox. 3 cm), por lo que orina con facilidad.
- En el macho, la uretra es mucho más larga, estrecha y hace una curva en el pene. Además, es atravesada por la próstata vestigial. Por esta anatomía, los machos son mucho más propensos a obstrucciones urinarias (FLUTD), una emergencia mortal.
Funcionamiento:
La sangre llega al riñón, se filtra en la nefrona, se reabsorben agua, glucosa y minerales útiles y lo que sobra —urea, creatinina, exceso de sales— forma la orina. La orina baja por los uréteres, se almacena en la vejiga y cuando esta se llena, envía una señal nerviosa al cerebro que produce el reflejo de micción.
En el gato, este sistema es muy eficiente para concentrar la orina y ahorrar agua, una herencia de sus ancestros del desierto. Por eso los gatos beben poco y son propensos a enfermedades renales y cálculos si no tienen una buena hidratación, la cual es mucho mejor si es con agua que corre (fuentes de agua, para gatos) y alimento de muy buena calidad (gran variedad de marcas super premium).

