(Agencias)
El activista hongkonés Joshua Wong, una de las figuras más reconocidas de la lucha por la democracia en Hong Kong, recibió una nueva condena de 10 años de prisión, luego de que un tribunal lo encontrara responsable de conspirar para solicitar la intervención de gobiernos extranjeros contra China y el territorio semiautónomo.
La sentencia fue dictada el jueves 5 de noviembre por el Tribunal Superior de Hong Kong, en un proceso relacionado con las actividades que Wong realizó junto con otros activistas entre julio y noviembre de 2020, cuando promovieron que países y organizaciones internacionales aplicaran sanciones, bloqueos y otras medidas contra las autoridades chinas.
El joven, de 30 años, se había declarado culpable en septiembre de conspiración para coludirse con fuerzas extranjeras, delito contemplado en la Ley de Seguridad Nacional que Beijing impuso en Hong Kong en 2020.
El juez William Tam consideró que las acciones del activista fueron de gravedad y justificaban una pena severa. Aunque inicialmente contempló una condena de 13 años, finalmente la estableció en una década de prisión debido a que Wong reconoció su responsabilidad.
Con esta resolución, el también exdirigente estudiantil prolongará su estancia en prisión hasta finales de 2036, aproximadamente, debido a que actualmente cumple otra sentencia de cuatro años y ocho meses por conspiración para cometer actos subversivos. Su liberación estaba prevista para enero de 2027, pero la nueva resolución modificó ese panorama.
Wong adquirió notoriedad internacional desde los 17 años, cuando participó en las movilizaciones estudiantiles de 2014 conocidas como la Revolución de los Paraguas, mediante las cuales miles de personas exigieron mayores garantías democráticas y elecciones libres en Hong Kong.
Posteriormente, se convirtió en uno de los principales representantes de las protestas de 2019 contra un proyecto de ley de extradición que habría permitido trasladar sospechosos a China continental. Las movilizaciones derivaron en una crisis política y enfrentamientos que marcaron la vida pública del territorio.
Tras esos acontecimientos, Beijing implementó la Ley de Seguridad Nacional, que establece sanciones por delitos como subversión, secesión, terrorismo y colusión con fuerzas extranjeras. Mientras las autoridades chinas sostienen que la legislación permitió recuperar la estabilidad, organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian que ha servido para limitar las libertades y perseguir a opositores.
La nueva sentencia también generó críticas de organismos internacionales. Amnistía Internacional consideró que el castigo evidencia el uso de la legislación de seguridad nacional para sancionar la disidencia política y solicitó que se anulen las condenas contra Wong.
Nathan Law, antiguo compañero de lucha del activista y actualmente exiliado, también cuestionó la resolución al señalar que su amigo está siendo castigado por defender pacíficamente la democracia en Hong Kong.
Con esta condena, Joshua Wong se convierte en uno de los casos más representativos del endurecimiento de las medidas contra el movimiento opositor en Hong Kong, donde varios dirigentes prodemocráticos han terminado en prisión o han abandonado el territorio.






