La presidenta de México trae a cuenta precedentes de opacidad e inequidad como los vistos hace dos décadas en el Estado de México para urgir la erradicación de malas prácticas y redes de proveedores en los órganos electorales.
Redacción El Monitor
Ciudad de México. Durante su conferencia matutina «La Mañanera del Pueblo» en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abordó la polémica en torno a presuntas red de contrataciones anómalas e irregularidades en el árbitro electoral.
En su pronunciamiento, la mandataria hizo un enfático repaso histórico sobre los vicios institucionales del pasado, con especial foco en los escándalos y maniobras de corrupción detectados hace dos décadas en el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) durante comicios a la gubernatura mexiquense.
Sheinbaum sostuvo que México no puede permitirse el regreso de prácticas donde la autoridad electoral operaba con sesgos partidistas, falta de transparencia o favoritismos presupuestales. «Tienen que auditarse y transparentarse todos esos contratos […]; la ciudadanía exige una autoridad con absoluta probidad», aseveró la titular del Ejecutivo al evocar la opacidad del IEEM en 2005 como un ejemplo paradigmático de lo que no debe repetirse en la democracia mexicana.
Un llamado directo contra la impunidad en las instituciones electorales
Al encuadrar el debate sobre los contratos de proveedores y los millonarios presupuestos del árbitro nacional, la jefa del Ejecutivo argumentó que la autonomía constitucional no puede ser utilizada como una coartada ni «coraza» para eludir la rendición de cuentas ni la fiscalización pública.
Recordando cómo en los comicios mexiquenses de hace 20 años el órgano electoral local fue severamente cuestionado por compras a modo, sobrecostos y un actuar inclinado hacia el grupo político en el poder, la presidenta urgió a las autoridades fiscalizadoras —como la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF)— a revisar minuciosamente cualquier indicio de corrupción sin importar el periodo institucional.
Sheinbaum concluyó reiterando que la transformación del sistema democrático pasa indispensablemente por garantizar la impunidad cero en el gasto electoral y erradicar cualquier «sombra de sospecha» dentro de los organismos encargados de arbitrar los procesos comiciales.





