Las fuerzas israelíes desalojan viviendas, demuelen estructuras y mantienen bloqueados accesos en Cisjordania; la operación comenzó tras un ataque en el que murieron dos soldados israelíes
(Agencias)
Hebrón, Palestina.- La ofensiva militar israelí en Hebrón, en la Cisjordania ocupada, ha obligado a cientos de familias palestinas a abandonar sus hogares, mientras el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, amenazó con destruir el barrio del que procedían los responsables de un ataque que dejó dos soldados israelíes muertos.
La operación, iniciada el viernes 23 de octubre, incluye incursiones en viviendas, detenciones, demoliciones y restricciones a la circulación. De acuerdo con reportes de autoridades municipales palestinas publicados el 24 de octubre, alrededor de mil 600 personas habían sido desplazadas, mientras que otras 2 mil 500 podrían verse obligadas a abandonar la zona.
La escalada se produjo después de que dos palestinos atacaran un puesto militar israelí cerca de Hebrón. En el enfrentamiento murieron dos soldados israelíes y los dos atacantes palestinos.
Tras el incidente, Netanyahu anunció una operación de gran escala y advirtió que las fuerzas militares ingresarían a los barrios señalados, desalojarían a sus habitantes y destruirían lo que el gobierno israelí identifica como infraestructura vinculada con organizaciones armadas.
“Actuaremos para destruir este lugar, para cambiarlo por completo”, declaró el mandatario, de acuerdo con reportes de medios internacionales.
Los residentes denunciaron que soldados israelíes les dieron poco tiempo para recoger documentos, ropa y otras pertenencias antes de abandonar sus viviendas. Algunos inmuebles fueron convertidos en posiciones militares, mientras las restricciones de acceso dificultaron los desplazamientos de la población.
La situación ha generado preocupación por las condiciones de las familias que no cuentan con otro lugar donde alojarse. Según datos municipales citados por la agencia EFE, más de 200 familias habían sido desplazadas y alrededor de 43 por ciento de ellas no tenía una alternativa de alojamiento.
Además de los desalojos, residentes denunciaron daños en viviendas, comercios y calles. Las restricciones de movimiento también amenazan con dificultar el acceso a servicios básicos, atención médica y actividades económicas.
Las autoridades israelíes sostienen que la operación busca localizar armas, detener a sospechosos y desmantelar estructuras utilizadas para preparar ataques. Sin embargo, representantes palestinos y organizaciones defensoras de derechos humanos cuestionan el alcance de las medidas y advierten que están afectando a personas que no tienen relación demostrada con el ataque.
El alcalde de Hebrón, Yousef Al Jabari, calificó la respuesta israelí de desproporcionada y denunció el desplazamiento de familias, las demoliciones y el cierre de la ciudad.
La organización israelí de derechos humanos B’Tselem advirtió que el desplazamiento de población civil podría constituir un castigo colectivo y plantear posibles violaciones del derecho internacional humanitario. La responsabilidad jurídica de los hechos deberá establecerse mediante investigaciones y evaluaciones competentes.
La preocupación aumenta ante las advertencias de Netanyahu sobre una posible ampliación de las operaciones a otras zonas de Cisjordania. El mandatario afirmó que las fuerzas israelíes preparan una ofensiva de mayor alcance, comparable por su dimensión con operaciones realizadas desde la guerra de 1967.
Hebrón es una de las principales ciudades palestinas de Cisjordania y un territorio marcado por décadas de ocupación, restricciones de movimiento y tensiones entre residentes palestinos y colonos israelíes.
La operación también se desarrolla a pocos días de las elecciones legislativas israelíes previstas para el martes 27 de octubre. Dirigentes palestinos y críticos del gobierno de Netanyahu han señalado que la ofensiva podría tener implicaciones políticas internas, aunque esa interpretación constituye una acusación que no demuestra por sí misma las motivaciones del operativo.
La campaña electoral está marcada por el debate sobre la seguridad nacional, las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las decisiones del gobierno frente al conflicto palestino-israelí.
Mientras tanto, las familias desplazadas enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus hogares. El alcance de la operación, las demoliciones y las restricciones impuestas en Hebrón mantienen la preocupación por una nueva escalada de violencia en Cisjordania.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate internacional la protección de la población civil en territorios ocupados y los límites de las operaciones militares bajo el derecho internacional humanitario.






