Octubre tiene un plan para quienes están dispuestos a madrugar: buscar los meteoros de las Oriónidas, que alcanzan su máximo esta semana. Te contamos cómo mejorar tus posibilidades de verlos
(Agencias)
Una cobija, algo caliente en un termo y un lugar desde donde observar el cielo. El plan suena bien para una madrugada de octubre, y más cuando la lluvia de estrellas es polvo del cometa Halley. Esta semana las Oriónidas llegan a su periodo de mayor actividad, con la noche del 21 al 22 de octubre como pico. Eso sí: la Luna estorba. Mientras siga en el cielo, su luz borra los meteoros más tenues, así que la alarma va en plena madrugada.
Si quieres intentarlo desde México, esto es lo que necesitas para organizar el desvelo.
Cada octubre la Tierra cruza la estela de polvo que dejó el cometa Halley. Esos fragmentos se queman al entrar en la atmósfera y sí, eso es lo que llamamos “estrellas fugaces”.
Son rápidas: casi todas duran un instante y algunas dejan una estela que sigue brillando unos segundos. El nombre viene de Orión, la constelación de la que parecen salir (aunque los meteoros pueden recorrer distintas partes del cielo).
La NASA y la American Meteor Society señalan la noche del miércoles 21 al jueves 22 de octubre como la del máximo de 2026. La ventana buena empieza cuando se pone la Luna y dura hasta que el cielo empieza a aclarar.
En Ciudad de México, el calendario de Time and Date indica estas horas aproximadas de puesta de la Luna:
La del jueves es la de la noche del pico; la del miércoles, la de la noche anterior (del 20 al 21), con casi una hora más de cielo oscuro. Como el máximo de las Oriónidas es amplio y hay actividad varias noches seguidas, no hace falta atinarle a una hora exacta. Si estás en otra ciudad, Time and Date tiene la puesta de la Luna para la tuya.
Con cielo oscuro, lo habitual son entre 10 y 20 meteoros por hora, o sea uno cada tres a seis minutos. Desde la ciudad, con Luna de por medio, apenas unos cuantos.
La NASA recomienda alejarse de las luces urbanas, así que busca un lugar con el cielo abierto y sin edificios ni árboles enfrente. Desde casa, la azotea o el patio con las luces apagadas.
Si quieres convertirlo en escapada, la Luna se pone casi una hora más tarde cada noche, así que mejor esta semana que el fin de semana. Salir de la ciudad no garantiza cielo oscuro: antes de reservar, pregunta por la iluminación exterior, la vista del cielo y a qué hora te dejan estar afuera.
No necesitas telescopio ni binoculares: con una silla reclinable para recostarte y ropa abrigadora alcanza. Abre la vista a todo el cielo y no te claves en Orión, porque los meteoros salen de cualquier lado.
Dale a tus ojos alrededor de 30 minutos para acostumbrarse a la oscuridad; la luz de la pantalla del celular les quita parte de ese trabajo. Entre un meteoro y otro pueden pasar minutos, así que lo mejor es instalarte y quedarte toda la ventana.
Antes de poner la alarma, checa el pronóstico de nubosidad por hora de tu zona. Si está cubierto, las noches cercanas todavía tienen actividad, aunque con menos cielo oscuro.






