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octubre 14, 2026 |
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Mismo ADN, diferente personalidad: el límite de clonar mascotas

La clonación permite reproducir el ADN de perros y gatos, pero no garantiza recuperar su carácter, sus costumbres ni el vínculo que compartían con sus dueños. La ciencia advierte que cada animal desarrolla una personalidad propia.

(Agencias)

Clonar a una mascota para volver a tenerla en casa después de su muerte es una posibilidad que ya ofrece la biotecnología. Sin embargo, aunque el procedimiento puede producir un animal con prácticamente el mismo ADN nuclear que el original, no permite reproducir de manera exacta su personalidad ni devolver al mismo individuo.

La diferencia está en que el comportamiento no depende exclusivamente de los genes. La genética influye en aspectos como el temperamento, el nivel de actividad y ciertas tendencias sociales, pero las experiencias tempranas, la convivencia con otros animales, la educación y el entorno también moldean la conducta.

Un gemelo genético, no una copia de su vida

La clonación de mascotas funciona mediante una técnica que utiliza el material genético de una célula del animal original para generar un embrión. Después, este se desarrolla en una madre sustituta y, si el proceso tiene éxito, nace un nuevo ejemplar.

El resultado puede compartir una gran parte de la información genética del animal donante, pero nace como una cría y debe atravesar sus propias etapas de desarrollo. No hereda los recuerdos del otro animal ni las experiencias que lo hicieron reconocible para su familia.

Por eso, un perro clonado podría mostrar una disposición tranquila o un gato conservar tendencias de sociabilidad similares a las de su donante, sin que esto signifique que tendrá las mismas preferencias, reacciones o hábitos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explica que el temperamento está determinado tanto por la genética como por la crianza y las experiencias.

Casos que muestran las diferencias

La experiencia de la clonación felina ilustra estas limitaciones. La gata CC, uno de los primeros gatos clonados, tenía el mismo ADN nuclear que la gata donante, pero presentó diferencias físicas y de comportamiento. El caso también mostró que compartir información genética no garantiza reproducir exactamente la apariencia del animal original.

Investigaciones más recientes apuntan en la misma dirección. Un estudio de 2025 sobre cerdos miniatura clonados encontró que algunos rasgos conductuales, como el nivel de actividad, podían ser relativamente consistentes, mientras que otros, como la audacia, variaban entre ejemplares. La evidencia sobre la personalidad de perros y gatos clonados, sin embargo, sigue siendo limitada y no permite predecir con certeza cómo se comportará cada animal.

El costo emocional y económico

La clonación comercial también abre un debate ético. Además del precio elevado del procedimiento, deben considerarse las implicaciones para los animales involucrados en el proceso reproductivo, incluidas las madres sustitutas y los embriones que no llegan a desarrollarse.

Para quienes consideran esta alternativa después de perder a una mascota, los especialistas advierten que es importante no confundir la reproducción genética con la recuperación del animal fallecido. El nuevo ejemplar necesitará cuidados, socialización y una relación propia con su familia.

La conclusión científica es clara: se puede intentar reproducir el patrimonio genético de una mascota, pero no recrear su historia personal. El clon puede parecerse al animal original e incluso compartir algunas tendencias de comportamiento, pero será un individuo distinto, con experiencias y necesidades propias.