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Medicamento en el sector salud, una demanda que requiere solución

IMSS promete resolver el desabasto de insumos en hospitales; trabajadores y pacientes esperan resultados

Las carencias de material médico, medicamentos y personal mantienen bajo presión los servicios de salud; el Instituto anuncia revisiones en 277 hospitales, pero el reto será convertir los compromisos en soluciones verificables

Redacción El Monitor

Ciudad de México.– La falta de medicamentos, material de curación y otros insumos indispensables para la atención médica vuelve a colocar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo presión, en medio de las inconformidades de trabajadores que demandan mejores condiciones para desempeñar sus labores y garantizar la atención de los derechohabientes.

El problema ha llegado a las mesas de negociación y a las movilizaciones del personal, que reclama respuestas ante las deficiencias que, de acuerdo con sus denuncias, afectan la operación cotidiana de distintas unidades médicas. Mientras tanto, las autoridades federales han ofrecido atender las carencias, aunque permanece el cuestionamiento central: ¿cuándo se reflejarán las soluciones en clínicas y hospitales?

El 13 y 14 de octubre de 2026, las protestas de trabajadores del Seguro Social colocaron nuevamente el abasto de medicamentos e insumos entre las principales exigencias del personal. En respuesta, el director general del IMSS, Zoé Robledo, anunció una estrategia de escucha activa en 277 hospitales de segundo y tercer nivel para identificar necesidades y establecer compromisos de atención. .

La estrategia contempla revisar ocho rubros prioritarios: abastecimiento de insumos y material de curación, surtimiento de recetas, cobertura de personal, disponibilidad y mantenimiento de equipo médico, mobiliario, conservación de instalaciones, condiciones laborales y organización interna.

De acuerdo con el anuncio institucional, las peticiones deberán traducirse en compromisos que especifiquen qué problema se atenderá primero, cuál será la fecha de cumplimiento y quién será responsable de resolverlo. Se trata de un mecanismo que busca identificar las fallas desde los propios hospitales; sin embargo, su efectividad dependerá de que las revisiones deriven en entregas, reparaciones y mejoras que puedan comprobarse.

El desabasto no puede medirse únicamente por los anuncios de compra o distribución de medicamentos. También es necesario conocer si las unidades reciben los productos solicitados, si cuentan con material suficiente para realizar procedimientos y si las farmacias entregan completas las recetas de los derechohabientes.

La diferencia entre anunciar una solución y garantizar el suministro es fundamental. Un medicamento adquirido no necesariamente se encuentra disponible de inmediato en la clínica que lo necesita, pues entre la compra y la atención al paciente intervienen procesos de distribución, almacenamiento y control de existencias.

La propia Presidencia de la República reconoció el 12 de octubre que persisten problemas de desabasto en el IMSS y señaló que las dificultades no se limitan a los proveedores, sino que también existen deficiencias de distribución dentro de la institución. El señalamiento pone sobre la mesa la necesidad de corregir tanto la disponibilidad de los productos como los mecanismos para hacerlos llegar a cada unidad médica.

En consecuencia, el cumplimiento de los compromisos no debería evaluarse únicamente por el número de hospitales visitados o de reuniones realizadas, sino por la reducción de faltantes, el surtimiento de recetas y la disponibilidad efectiva de insumos para consultas, cirugías y atención de urgencias.

Uno de los principales desafíos será transparentar los resultados. Para determinar si las medidas funcionan, el IMSS tendría que informar qué hospitales presentan las mayores carencias, cuáles son los insumos faltantes, qué cantidades se requieren y en qué fechas se normalizará el suministro.

También será necesario conocer cuántos compromisos se cumplieron en los plazos establecidos, cuántas recetas quedaron pendientes y si las unidades médicas dejaron de registrar faltantes recurrentes.

El Instituto cuenta, además, con mecanismos para reportar recetas no surtidas. Entre ellos se encuentran la plataforma www.recetacompleta.gob.mx y la línea telefónica 800 953 2218, que el propio organismo ha señalado como vías para dar seguimiento a estos casos y buscar alternativas para los derechohabientes.

La existencia de estos canales permite registrar las inconformidades, pero no sustituye la obligación de garantizar el suministro de los medicamentos prescritos ni resuelve por sí misma las carencias de material médico en los hospitales.

Cuando faltan medicamentos o materiales básicos, los pacientes pueden enfrentar retrasos en sus tratamientos, dificultades para completar sus recetas y gastos adicionales si deben adquirir por cuenta propia productos que no encuentran en las unidades médicas. En los hospitales, la escasez también representa presión para el personal, que debe trabajar con los recursos disponibles y atender las necesidades de los pacientes.

Por ello, el problema no puede considerarse resuelto únicamente porque las autoridades anuncien una nueva estrategia. La evaluación debe tomar en cuenta la experiencia cotidiana de médicos, enfermeras, personal de apoyo y derechohabientes.

La estrategia anunciada por el IMSS abre una vía para identificar las necesidades de 277 hospitales, pero todavía será necesario conocer sus resultados concretos. La pregunta no es solamente si las autoridades se comprometieron a atender las deficiencias, sino si podrán garantizar que los insumos lleguen a tiempo y en cantidades suficientes.

Por ahora, la solución deberá demostrarse con hechos: medicamentos disponibles, recetas completas, material de curación suficiente y servicios hospitalarios capaces de responder a las necesidades de la población. Mientras esos resultados no sean verificables, el anuncio constituye un compromiso institucional, no una prueba de que el desabasto haya quedado resuelto.