septiembre 23, 2026 |
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El “Jurassic Park” de Australia: las huellas de una estampida que quedó atrapada en piedra

(Agencias)

Mucho antes de que Hollywood llevara a los dinosaurios a la pantalla grande, una escena ocurrida hace aproximadamente 95 millones de años quedó registrada en las rocas de lo que actualmente es Queensland, Australia. En ese lugar, cientos de huellas permiten reconstruir el momento en que un grupo de pequeños dinosaurios huyó de un gran depredador.

El sitio, conocido como Dinosaur Stampede National Monument, se encuentra en Lark Quarry Conservation Park, alrededor de 100 kilómetros al suroeste de Winton. El gobierno australiano lo considera un sitio paleontológico excepcional y forma parte de la Lista del Patrimonio Nacional de Australia.

La evidencia conservada en piedra corresponde a una estampida protagonizada por entre 170 y 200 pequeños dinosaurios, algunos carnívoros y otros herbívoros. Los animales habrían estado reunidos en una zona de lodo cuando la aparición de un enorme depredador provocó que escaparan en una misma dirección.

Los científicos estiman que el depredador podía medir alrededor de 10 metros de longitud y tenía huellas de aproximadamente 50 centímetros. Su presencia habría desencadenado la huida masiva, dejando miles de marcas sobre el terreno húmedo.

La escena quedó preservada gracias a una combinación de circunstancias naturales. Poco después de que los dinosaurios atravesaran el lugar, una inundación habría cubierto las huellas con sedimentos. Con el paso de millones de años, las capas de arena y lodo se compactaron hasta convertirse en la roca que actualmente conserva las marcas.

El descubrimiento comenzó a llamar la atención científica durante el siglo XX. En la década de 1960, un administrador de una estación local encontró lo que parecían huellas fosilizadas, pero fue hasta la llegada de especialistas en 1971 cuando se comprendió la importancia del sitio y la dimensión de la concentración de rastros.

La relevancia de Lark Quarry no se limita a mostrar que los dinosaurios caminaron por Australia. Las huellas permiten estudiar cómo se desplazaban, su tamaño, comportamiento y posible reacción ante un depredador, convirtiendo el lugar en una especie de fotografía congelada de apenas unos segundos ocurridos durante el Cretácico.

El sitio también tiene una curiosa conexión con el cine. La interpretación científica de las huellas de esta estampida sirvió como referencia para las escenas de persecución de dinosaurios de la película Jurassic Park, estrenada en 1993, así como para la serie documental Walking with Dinosaurs.

Aunque Australia no tiene un parque con dinosaurios vivos como el imaginado en las películas, su territorio conserva algunos de los registros fósiles más sorprendentes de la vida prehistórica. En este caso, las huellas ofrecen una oportunidad para acercarse a un acontecimiento ocurrido decenas de millones de años antes de la aparición de los seres humanos.

El contraste resulta particularmente llamativo: actualmente Lark Quarry se encuentra en un paisaje árido, dominado por vegetación de zonas secas, pero las evidencias geológicas indican que durante el Cretácico esa región tenía un ambiente mucho más húmedo, con cuerpos de agua, bosques y llanuras donde habitaban diferentes especies de dinosaurios.

La zona permanece protegida y cuenta con infraestructura para conservar las huellas. Su importancia científica y patrimonial ha permitido que este registro de comportamiento animal permanezca disponible para futuras generaciones.

Así, el llamado “Jurassic Park” de Australia no necesita cercas, vehículos de safari ni dinosaurios recreados. Su atractivo está en algo mucho más antiguo: miles de huellas reales que quedaron grabadas en la piedra y que permiten reconstruir uno de los momentos más dramáticos conocidos de la vida de los dinosaurios.