(Agencias)
El proceso interno de selección de coordinadores estatales y candidaturas rumbo a las elecciones intermedias de 2027 ha encendido las alarmas al interior de la autodenominada Cuarta Transformación.
De acuerdo con fuentes de Morena, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT), mandatarios estatales de extracción morenista lanzaron un severo amago a la dirigencia nacional de su partido: advirtieron con «no sacar adelante la elección» en sus respectivas demarcaciones si sus «corcholatas» o cartas políticas preferidas no resultan favorecidas en el camino hacia las gubernaturas.
La tensión se intensifica conforme se definen los perfiles que competirán por las 17 gubernaturas que estarán en juego en el próximo proceso electoral.
Presión territorial: Los gobernadores buscan asegurar la continuidad de sus administraciones mediante la imposición o respaldo de sus alfiles políticos, temerosos de perder el control político regional frente a grupos internos rivales.
Fricciones con la cúpula: El reparto de las coordinaciones estatales de los Comités de Defensa de la Transformación ha generado fracturas y reclamos por parte de aspirantes inconformes y bloques locales que acusan dados cargados.
Alianzas incompletas: Las negociaciones con los partidos aliados (PVEM y PT) también han sufrido trabas debido a la resistencia de los mandatarios estatales a ceder espacios clave en estados donde se proyectan coaliciones.
Este amago pone a prueba la capacidad de arbitraje y disciplina de la dirigencia nacional de Morena. Aunque el partido ha avanzado en el destape de diversos perfiles en distintos estados del país, el fantasma de la operación «brazos caídos» por parte de las estructuras gubernamentales locales representa uno de los mayores riesgos operativos para la cohesión del movimiento rumbo a las urnas.






