El reclutamiento infantil en México permanece parcialmente oculto: no existe un registro nacional que permita saber cuántos niños, niñas y adolescentes han sido efectivamente captados por grupos delictivos
Redacción El Monitor
Ciudad de México.— Detrás de las cifras de violencia en México existe otra realidad que permanece parcialmente invisible: niñas, niños y adolescentes que son captados, utilizados o forzados a participar en actividades de grupos delictivos.
De acuerdo con una estimación citada por UNICEF México, entre 145 mil y 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en riesgo de ser reclutados o utilizados por grupos delictivos en el país. La cifra, sin embargo, representa una estimación de población en riesgo y no equivale al número de menores que efectivamente han sido reclutados.
El fenómeno puede comenzar de distintas maneras. Amenazas, coerción, secuestro y engaños son algunos de los mecanismos de captación identificados, pero también existen condiciones sociales que pueden aumentar la vulnerabilidad de los menores, entre ellas la violencia familiar y comunitaria, dificultades escolares, falta de oportunidades y ausencia de alternativas para construir un proyecto de vida.
Para UNICEF, el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes constituye una grave vulneración de sus derechos. La organización advierte que la incorporación de un menor a un grupo delictivo no debe interpretarse simplemente como una decisión voluntaria, debido a las condiciones de violencia, presión y vulnerabilidad que pueden estar detrás de esa incorporación.
281 casos registrados en 2024
Los registros oficiales permiten observar solamente una parte del problema.
Un análisis de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) señala que durante 2024 fueron registrados 281 casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de trata de personas vinculada con agrupaciones delictivas.
La cifra representa un incremento respecto de 2015, cuando se registraron 167 casos en esa categoría. De acuerdo con REDIM, el aumento entre ambos años fue de 68.3 por ciento.
En 2024, los registros se concentraron principalmente en tres entidades:
- Estado de México: 69 casos.
- Quintana Roo: 59 casos.
- Ciudad de México: 30 casos.
En conjunto, estas tres entidades concentraron 158 casos, más de la mitad de los registrados durante ese año en esta categoría.
Sin embargo, estos datos tampoco permiten determinar cuántos menores fueron reclutados por grupos delictivos en México. Se trata de casos registrados bajo una categoría específica y no de un censo nacional de reclutamiento infantil.
Un delito que no se puede contar con precisión
Uno de los principales obstáculos para dimensionar el fenómeno es la falta de un registro nacional específico.
REDIM señala que en México no existe actualmente una tipificación específica del delito de reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos. Esto dificulta identificar a las víctimas cuando sus casos aparecen registrados bajo otros delitos o circunstancias.
Un menor puede ser víctima de desaparición, trata, explotación o incluso terminar involucrado en una investigación penal, pero esos registros, por sí solos, no permiten concluir que fue reclutado por un grupo delictivo.
Por esa razón, sumar cifras de desapariciones, adolescentes procesados, víctimas de trata y otros delitos para obtener un supuesto número total de menores reclutados produciría una cifra que no estaría respaldada metodológicamente.
La vulnerabilidad comienza mucho antes
UNICEF identifica diversos factores que pueden incrementar el riesgo de reclutamiento: violencia dentro de la familia, contacto cercano con actividades delictivas, dificultades en la escuela, falta de atención y servicios de salud mental, así como la ausencia de oportunidades y alternativas para los adolescentes.
El reclutamiento tampoco representa necesariamente el final del problema. Los menores involucrados pueden quedar expuestos a violencia extrema, explotación, lesiones físicas y psicológicas, muerte y abandono escolar.
La dimensión del fenómeno, por tanto, no se encuentra únicamente en los casos que llegan a una carpeta de investigación o aparecen en una estadística oficial. También está en aquellos menores cuya situación nunca llega a registrarse como reclutamiento.
La cifra que revela lo que todavía no se puede contar
México enfrenta así una paradoja: existe una estimación de hasta 250 mil niñas, niños y adolescentes en riesgo, pero no existe un registro nacional que permita determinar con precisión cuántos han sido efectivamente reclutados por grupos delictivos.
El Gobierno de México cuenta con un Observatorio de Reclutamiento, que reúne investigaciones y documentos de instituciones públicas, organizaciones civiles, universidades y organismos internacionales.
La diferencia entre “estar en riesgo” y “haber sido reclutado” es fundamental. Los 145 mil a 250 mil menores corresponden a una estimación de riesgo; los 281 casos de 2024 corresponden a registros de víctimas de trata vinculada con agrupaciones delictivas. Ninguna de las dos cifras puede presentarse como el número total de niños reclutados por el crimen organizado.
Lo que sí muestran los datos es la existencia de una población infantil y adolescente expuesta a un fenómeno que permanece parcialmente fuera de las estadísticas y cuya dimensión real sigue siendo difícil de establecer.
Detrás de cada cifra hay un menor cuya infancia puede quedar marcada por la violencia. Pero, mientras no exista un registro específico y homogéneo, miles de esas historias seguirán sin aparecer en una estadística oficial.






