México mantiene rezagos en aprendizajes fundamentales; matemáticas concentra la mayor preocupación
(Agencias)
Ciudad de México.— Los resultados de la prueba PISA colocan nuevamente a la educación mexicana frente a un diagnóstico difícil de ignorar: una proporción mayoritaria de estudiantes de 15 años no alcanza los conocimientos básicos esperados en matemáticas, mientras que lectura y ciencias también presentan importantes áreas de rezago.
La evaluación, aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mide qué tan capaces son los jóvenes de utilizar sus conocimientos para resolver problemas de la vida cotidiana. En el caso de México, los resultados reflejan dificultades que van más allá de un examen: revelan deficiencias acumuladas en la formación de millones de estudiantes.
El problema es particularmente visible en matemáticas. La mayoría de los alumnos evaluados se encuentra por debajo del nivel básico de desempeño, lo que significa que enfrenta dificultades para interpretar información, utilizar procedimientos matemáticos elementales y resolver problemas que requieren aplicar lo aprendido.
En lectura y ciencias el panorama tampoco resulta favorable. Una parte importante de los estudiantes presenta dificultades para comprender textos, identificar información relevante, elaborar conclusiones y utilizar conocimientos científicos para explicar situaciones concretas.
Aunque la suspensión de clases presenciales durante la emergencia sanitaria profundizó las pérdidas de aprendizaje, los resultados de PISA también evidencian problemas estructurales que anteceden a la pandemia.
Las desigualdades sociales siguen siendo uno de los principales obstáculos. El lugar donde nace un estudiante, las condiciones económicas de su familia y los recursos disponibles en su escuela pueden determinar en buena medida sus oportunidades de aprendizaje.
El desafío, por tanto, no se limita a elevar el promedio de México en una evaluación internacional. Se trata de garantizar que los alumnos terminen su educación obligatoria con las herramientas necesarias para continuar estudiando, incorporarse al mundo laboral y desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja.
Los resultados de PISA representan una llamada de atención para las autoridades educativas y para el conjunto del sistema escolar. Mejorar la infraestructura, fortalecer la preparación de los docentes, recuperar aprendizajes y reducir las brechas entre estudiantes son tareas que requieren políticas sostenidas y resultados verificables.
El debate educativo, sin embargo, no puede reducirse a un ranking internacional. Detrás de cada porcentaje hay estudiantes que enfrentan dificultades para comprender un texto, resolver una operación matemática o explicar un fenómeno científico.
PISA vuelve a colocar el problema en el centro de la discusión: México ha logrado ampliar el acceso a la educación, pero todavía enfrenta el reto fundamental de garantizar que estar en la escuela signifique, efectivamente, aprender.






