(Agencias)
El presidente de Argentina, Javier Milei, anunció nuevas medidas contra empresas petroleras que participen en proyectos de explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas sin autorización de Buenos Aires, en una nueva escalada del reclamo argentino de soberanía sobre el archipiélago.
Durante un mensaje transmitido por cadena nacional, Milei informó que firmará un decreto para agilizar y endurecer las sanciones previstas en la legislación argentina contra compañías involucradas directa o indirectamente en actividades petroleras en las islas.
El principal foco de la medida es el proyecto Sea Lion, impulsado por las compañías Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que contempla el desarrollo de un importante yacimiento petrolero ubicado al norte de las Malvinas. Las empresas sostienen que sus licencias fueron otorgadas legalmente por las autoridades de las islas y cuentan con respaldo británico.
Milei sostuvo que la explotación de petróleo representa una amenaza para los intereses estratégicos argentinos y acusó al Reino Unido de avanzar unilateralmente sobre recursos que Buenos Aires considera propios.
Las nuevas disposiciones contemplan medidas contra las compañías que participen en estos proyectos y podrían alcanzar también a accionistas, directivos y proveedores, además de restringir su posibilidad de operar en territorio argentino.
El mandatario argentino también anunció que enviará al Congreso un proyecto para fortalecer el marco legal de defensa de la soberanía nacional y crear un Consejo de Seguridad Nacional.
Como parte de la estrategia, Milei confirmó además la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, con el objetivo de reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y mejorar sus capacidades de defensa y comunicaciones.
La decisión ocurre mientras aumenta la expectativa por el desarrollo del proyecto Sea Lion. El yacimiento es considerado de gran importancia económica y podría contener alrededor de 1.7 mil millones de barriles de petróleo, con la producción comercial prevista para los próximos años.
Las petroleras involucradas respondieron que las sanciones anunciadas por Argentina no tendrían efectos materiales sobre el desarrollo del proyecto, mientras que el Reino Unido reafirmó su posición sobre las islas y su respaldo a la administración británica del territorio.
El conflicto por las Malvinas permanece abierto desde hace décadas y alcanzó su punto militar más grave en 1982, cuando Argentina y Reino Unido se enfrentaron en una guerra por el control del archipiélago. Ahora, la explotación de hidrocarburos vuelve a colocar la disputa territorial en el centro de la agenda internacional.
La nueva ofensiva de Milei combina presión económica, medidas legislativas y un fortalecimiento militar en el extremo sur argentino, elevando nuevamente la tensión diplomática con Londres en torno a la soberanía de las Malvinas.





