(Agencias)
Alrededor de 100 drones presuntamente vinculados con organizaciones criminales ha sido derribados en operaciones realizadas en la frontera sur y coordinadas previamente con autoridades mexicanas.
La cifra representa un nuevo indicador del creciente uso de aeronaves no tripuladas por grupos delictivos para realizar tareas de vigilancia y reconocimiento en la zona fronteriza. El Pentágono confirmó que las fuerzas estadounidenses emplean tecnología antidrones para proteger a su personal y las operaciones de seguridad.
El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, señaló que, de acuerdo con la información compartida por autoridades estadounidenses, los drones son utilizados por grupos dedicados principalmente al tráfico de personas, con el objetivo de observar las rutas y detectar la presencia de agentes de seguridad.
Trevilla explicó que México cuenta actualmente con 165 equipos antidrones desplegados en la frontera norte, por lo que descartó, por ahora, la necesidad de adquirir la tecnología láser empleada por las fuerzas estadounidenses.
Uno de los sistemas utilizados por Estados Unidos es el Láser de Alta Energía Multipropósito (AMP-HEL). A finales de agosto, este tipo de tecnología fue utilizada para neutralizar tres drones considerados una amenaza para personal militar y agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
La Secretaría de la Defensa Nacional precisó que esos tres aparatos fueron neutralizados en territorio estadounidense, dentro de las llamadas operaciones concurrentes o “espejo”, mediante las cuales fuerzas de ambos países realizan reconocimientos simultáneos en distintos puntos de la frontera.
La frontera entre México y Estados Unidos se extiende por aproximadamente 3 mil 100 kilómetros, una zona donde ambos gobiernos mantienen mecanismos de coordinación para combatir el tráfico de drogas, armas y personas.
El uso de drones por organizaciones criminales representa un desafío adicional para las autoridades, debido a que estas aeronaves comerciales pueden ser utilizadas para obtener imágenes de posiciones de seguridad, identificar rutas y monitorear movimientos de agentes.
El despliegue de tecnología especializada también refleja la evolución de las estrategias de vigilancia fronteriza. Estados Unidos ha comenzado a incorporar sistemas de energía dirigida, radares y otros mecanismos para detectar e inutilizar aeronaves no tripuladas consideradas una amenaza.
México, por su parte, mantiene una estrategia basada en equipos antidrones y coordinación con las autoridades estadounidenses, aunque la Defensa ha insistido en que las acciones realizadas por Estados Unidos deben mantenerse dentro de su propio territorio y respetar la soberanía mexicana.
El incremento de estos incidentes coloca a los drones en el centro de la cooperación de seguridad entre ambos países y abre un nuevo frente en la disputa contra las organizaciones criminales que operan a ambos lados de la frontera.





