agosto 27, 2026 |
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El hallazgo que sacude la astronomía: James Webb apunta a “estrellas” de agujeros negros

(Agencias)

El universo vuelve a desafiar los límites de la astronomía. Observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb han permitido estudiar algunos de los objetos más antiguos y misteriosos del cosmos, dando fuerza a una hipótesis tan extraña como fascinante: la posible existencia de las llamadas “estrellas de agujeros negros”.

La idea plantea que, durante los primeros cientos de millones de años después del Big Bang, pudieron existir enormes concentraciones de materia en las que un agujero negro habría permanecido en el interior de una estructura similar a una estrella.

A diferencia de una estrella convencional, cuya energía proviene de las reacciones de fusión nuclear, estos hipotéticos objetos habrían obtenido parte de su energía de un agujero negro en crecimiento situado en su núcleo.

La posibilidad resulta especialmente interesante porque podría ayudar a explicar uno de los grandes enigmas detectados por James Webb: la existencia de galaxias y agujeros negros supermasivos extremadamente antiguos, que parecen haberse formado demasiado pronto de acuerdo con algunos modelos tradicionales de evolución cósmica.

Los científicos han propuesto que estas estructuras, conocidas como “estrellas oscuras” (dark stars), podrían haber sido gigantescas y haber brillado durante millones de años antes de colapsar. Posteriormente, sus núcleos podrían haber dado origen a agujeros negros que continuaron creciendo hasta convertirse en objetos supermasivos.

Sin embargo, los investigadores advierten que no se trata de una confirmación definitiva de que James Webb haya fotografiado una estrella de agujero negro. Las observaciones corresponden a objetos extremadamente distantes y su naturaleza todavía debe determinarse mediante nuevos análisis y observaciones.

El telescopio James Webb, operado por la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense, está permitiendo observar algunas de las primeras etapas de la historia del universo gracias a su capacidad para detectar luz infrarroja procedente de regiones extremadamente lejanas.

Si futuras observaciones confirman la existencia de estas estructuras, el descubrimiento podría cambiar la comprensión científica sobre cómo nacieron las primeras estrellas, cómo aparecieron los agujeros negros y cómo evolucionaron las primeras galaxias del universo.

Por ahora, las “estrellas de agujeros negros” permanecen como una de las hipótesis más sorprendentes de la astronomía moderna, pero el James Webb continúa aportando pistas que podrían acercar a los científicos