(Agencias)
La apicultura estadounidense enfrenta una de sus peores crisis registradas. Entre junio de 2024 y marzo de 2025 se perdieron alrededor de 1.6 millones de colonias de abejas melíferas, mientras los apicultores comerciales reportaron pérdidas promedio cercanas al 62 por ciento.
Investigadores han identificado como uno de los posibles factores principales al ácaro Varroa destructor, un parásito que debilita a las abejas y puede transmitir diversos virus. La preocupación aumentó debido a que algunas poblaciones del ácaro han desarrollado resistencia al amitraz, uno de los productos utilizados habitualmente para combatirlo.
El parásito afecta directamente la salud de las colonias al alimentarse de las abejas y facilitar la propagación de enfermedades virales. Sin embargo, los científicos advierten que no existe una sola causa que explique por completo la mortandad.
Especialistas de la Universidad Estatal de Washington señalan que el fenómeno probablemente responde a la combinación de las llamadas “4 P”: plagas, patógenos, pesticidas y una nutrición deficiente.
La magnitud de las pérdidas también representa un problema económico. Las estimaciones sitúan el impacto de la mortandad de colonias en alrededor de 600 millones de dólares, además de poner bajo presión los servicios de polinización fundamentales para numerosos cultivos agrícolas.
El caso mantiene en alerta a investigadores y productores, quienes buscan determinar qué factores están interactuando y desarrollar estrategias para reducir la vulnerabilidad de las colonias.
La crisis también recuerda que la salud de las abejas está estrechamente relacionada con la producción de alimentos: su disminución no solo afecta a los apicultores, sino también a los cultivos que dependen de la polinización.
La evidencia apunta al ácaro Varroa como un posible protagonista de la crisis, pero la ciencia todavía busca explicar cómo la combinación de parásitos, enfermedades, pesticidas y falta de alimento está llevando a las colonias a niveles récord de mortalidad.






