(Agencias)
La Habana.– Los prolongados apagones que afectan a Cuba se han convertido en un problema de salud pública, advirtieron especialistas y organizaciones, al señalar que la falta constante de electricidad compromete la atención médica, la conservación de medicamentos y alimentos, así como las condiciones de vida de millones de personas.
Los cortes en el suministro eléctrico, que en algunas regiones se prolongan durante varias horas al día, han impactado el funcionamiento de hospitales, centros de salud y farmacias, además de dificultar el acceso al agua potable, la refrigeración de alimentos y el uso de equipos médicos esenciales.
Médicos y expertos han alertado que las altas temperaturas, combinadas con la falta de energía, incrementan el riesgo de deshidratación, golpes de calor y complicaciones para personas con enfermedades crónicas, adultos mayores, niños y pacientes que dependen de dispositivos eléctricos para su tratamiento.
La crisis energética también ha afectado la producción y distribución de alimentos, así como el desempeño de diversos sectores económicos, en un contexto marcado por la escasez de combustible y el deterioro de la infraestructura eléctrica del país.
Mientras el gobierno cubano trabaja en medidas para estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional, especialistas consideran que la persistencia de los apagones representa un desafío sanitario y social que requiere soluciones estructurales para evitar un mayor deterioro en la calidad de vida de la población.





