La Fosa de las Marianas alberga el punto más profundo conocido del planeta, donde la luz solar nunca llega y la vida ha evolucionado en condiciones extremas.
(Agencias)
Las profundidades del océano continúan siendo uno de los lugares más desconocidos de la Tierra. El punto más profundo conocido es el Abismo Challenger, ubicado en la Fosa de las Marianas, en el océano Pacífico occidental, con una profundidad cercana a los 10 mil 935 metros.
A partir de los mil metros de profundidad, la luz del Sol desaparece por completo, dando paso a una oscuridad absoluta. En la denominada zona hadal, que se extiende entre los 6 mil y 11 mil metros, la presión supera las mil veces la que se experimenta al nivel del mar y la temperatura oscila entre uno y cuatro grados centígrados.
Pese a estas condiciones extremas, diversas investigaciones han documentado la existencia de peces abisales, crustáceos, pepinos de mar, gusanos y microorganismos adaptados a sobrevivir sin luz solar. Muchas de estas especies poseen bioluminiscencia, una capacidad que les permite producir luz para atraer presas, comunicarse o defenderse de depredadores.
Los científicos estiman que más del 80 por ciento del océano permanece sin explorar ni cartografiar, por lo que cada expedición a las grandes profundidades aporta nuevos hallazgos sobre especies desconocidas y el funcionamiento de estos ecosistemas.
Especialistas destacan que el estudio del fondo marino es fundamental para comprender la biodiversidad del planeta, el papel de los océanos en la regulación del clima y el impacto de la actividad humana en uno de los ambientes más extremos y frágiles de la Tierra.





