Redacción El Monitor
Ciudad de México.- El teléfono celular se ha convertido en una herramienta indispensable para millones de jóvenes, pero su uso constante también ha encendido las alertas entre especialistas, quienes advierten sobre los efectos que puede tener en la salud mental, el rendimiento escolar y las relaciones sociales.
Actualmente, adolescentes y adultos jóvenes pasan varias horas al día frente a la pantalla de su dispositivo móvil. Redes sociales, videojuegos, plataformas de video y aplicaciones de mensajería concentran gran parte de su tiempo libre, al grado de que muchos reconocen sentir ansiedad cuando no tienen el celular cerca.
Psicólogos señalan que el uso excesivo del teléfono puede generar problemas de concentración, alteraciones del sueño, estrés, irritabilidad y una dependencia conocida como nomofobia, que consiste en el miedo a quedarse sin acceso al dispositivo móvil o a internet.
Además, especialistas en educación advierten que el abuso de los celulares también afecta el aprendizaje. Las constantes notificaciones y el consumo de contenido en redes sociales dificultan mantener la atención durante las clases y reducen el tiempo dedicado a la lectura, el estudio y la convivencia familiar.
Otro de los riesgos es la exposición a contenidos inapropiados, el ciberacoso y la presión por mantener una imagen perfecta en redes sociales, factores que pueden influir en la autoestima y el bienestar emocional de los adolescentes.
Pese a ello, expertos aclaran que el problema no es el celular en sí, sino la forma en que se utiliza. Recomiendan establecer horarios de uso, evitar el teléfono durante las comidas y antes de dormir, promover actividades deportivas y recreativas, así como fortalecer la comunicación entre padres e hijos.
En una sociedad cada vez más conectada, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre aprovechar los beneficios de la tecnología y evitar que el celular sustituya la convivencia, el descanso y las actividades esenciales para el desarrollo de los jóvenes.





